Podemos ignorar la noticia pero es
imposible ignorar la imagen. Podemos olvidar el contenido de la
noticia pero hay imágenes que nunca se olvidan. Podemos no
comprender el porqué pero la imagen es clara y concisa. Entonces,
no siempre son innecesarias las imágenes.
Al otro lado
Tras
una charla con mi hijo Joan sobre mis reticencias en cuanto a la
versión oficial de las causas del fatal accidente de avión, ya que
acostumbra a mostrarse bastante critico y es muy aficionado a todo lo
que respecta a la aviación, me ofreció esta respuesta: “Yo sí
las considero creíbles, aunque no sean definitivas. Es más fácil
que falle el ser humano, por cualquier razón o circunstancia, que
un aparato de estas características. Estos aparatos son como una
madre ante un juguete de su hijo, si hace una tontería, se lo quita
de las manos, y las grabaciones parecen indicar que la desconexión
del piloto automático solo se explica si deseas bloquear dicha
protección” . Tras ecuchar su argumentación tan descriptiva,
pensé sobre ello y sigo en ello, quiero creer que no es así, que no
debería ser así, aunque todo parece indicar que así es.
Porque
a pesar de todo, sigo confiando en las personas y prefiero agarrarme
al hecho de que falle una máquina que un ser humano. En Seynes –
Les Alps, hay evidencias para apostar por la confianza. Hay personas
batallando con su miedo y su estómago para cumplir con su trabajo,
hay vecinos y psicólogos para dar consuelo a personas que no pueden
hallarlo por si solas , hay un
pueblo abocado sin ninguna condición.
Gracias
a esta conversación con Joan he recordado que para opinar es mejor
tener un buen argumento que buenas intenciones. Lo sabía, solo que,
a veces, puede más el deseo que la contención. Tenemos acceso
directo a la imbecilidad más que nunca, también podemos observar
como nunca, quien hay al otro lado: Personas calladas y
comprometidas.
Sentir de lo que quiero huir
Ya
que hay guerras que parecen librarse en las redes sociales, y
cualquier motivo sirve para emprender una, por ello y algo más muy
claramente expongo que no sé si hay vida tras la vida, pero que en
la vida que conozco aún hay mucho por decir y también mucho que
callar es lo que pretendo y vengo a decir. Una de las cosas que hay
que anunciar a los cuatro vientos, es que la imbecilidad se expande.
Que existía era un hecho, pero siempre bajo la ingenua esperanza de
que estaba más lejana de lo que está y que la mayoría quizá
estábamos vacunados contra ella.
Así
que lo que hoy iba ser una simple descarga del como nos afecta más o
menos un impacto a nuestra sensibilidad, se diluye algo por el efecto imparable de la ruindad y su necesario colaborador, el morbo. Pero
no voy a dedicar mucho más a lo uno ni a lo otro, que cada cual
decida a quienes seguir y a quienes apartar y sigo a lo que vengo,
que por no considerarlo exclusivo, manifiesto.
Me
declaro pues, conocedora de la existencia de la imbecilidad humana, y
también declaro saber que se libran guerras no muy lejos de nosotros
en las cuales mueren inocentes cada día, igual que sé que hay hambre
cerca y muy cerca, y que erradicar enfermedades y el hambre no parece
ser la prioridad de nuestro confortable mundo. Declaro ser conocedora
que en accidentes de tráfico mueren cada año miles de personas que
no salen en los medios, que los hospitales están llenos de
incurables a los que no prestamos atención. Sé pues, todo lo
necesario para soltar una o más lagrimas a diario: Imbéciles,
ruines, débiles, famélicos, morbosos, necesitados, cerca, tan lejos
y tan cerca de donde estoy. Igual que tú, tengo mil pretextos para
no levantarme de la cama cada mañana, y todo lo contrario. Mil
razones para rebelarme contra una parte del sistema, para cabrearme
con quienes los votan, para mandar a un superior a la mierda, al
empleado de banca a freír espárragos, para regalarle un corte de
mangas a un familiar toca ovarios, etc...Y aún así, igual que tú,
mantengo la calma la mayor parte del tiempo, y me levanto cada día,
y me dispongo cada día, casual superviviente, practica y casi sumisa
para todo lo contrario.
A
pesar de todo esto y de mucho más, hoy, al menos hoy, me permito
reivindicar lo que siento. Se trata de éste dolor empático hacía
todas las victimas y sus familiares del accidente sucedido ayer, por
el natural y simple hecho de que todos ellos forman parte de mi
cotidianidad la cual no esquivo, igual que no lo haces tú, a pesar
de desearlo tantas veces. Porque el dolor, como el placer o la
alegría, no los puedo controlar como controlo mi televisión,
aparecen cuando aparecen y desparecen en cualquier momento y por
cualquier motivo. Porque como tú, soy humana, capaz de dejarme
atrapar por un imbécil, o por el más débil. Porque igual que tu,
soy capaz de distinguirlos aunque no siempre de eludirlos o
atenderlos, y porque entre mis más reiterados sentimientos, persiste el deseo de huir de la creciente imbecilidad, y la de no esconderme de lo que siento.
DEP.
Qatar, o l'arribada d'un altre interès capitalista a Barcelona: I que en dirà la Rahola?
Deixant clar que el resultat d'aquest
noticia és incert, encara, voldria pronunciar-me al respecte. Quant
vaig escoltar-la en un programa de televisió, abans que els diaris
la publiquessin, vaig tenir una mala reacció: “Marxo de la ciutat
si això és cert”. Evidentment, no marxaré, entre altres motius,
l'econòmic és el principal, perquè em sento per sobre de tot,
barcelonina, encara que la Barcelona d'avui, ja sigui un Gran Basar
de diferents interesos capitalistes. Avui, ja amb hores de reflexió
a l'esquena, i llegint les notícies en aquest i altres diaris, i
sobretot, llegint els comentaris que genera una notícia com aquesta,
el primer comentari que m'ha vingut al cap és el que he expressat en
una mitja: “Estic desitjant saber que en pensa la senyora Rahola”.
Us explico el motiu de la meva
curiositat, i és perquè quan es va alçar en favor de la prohibició
dels toros a la ciutat, junts amb altres col·lectius, em va semblar
que feia ús d'alguns arguments totalitaris. Ara, simplement, em
corroeix la curiositat saber que dirà quan vegi, com nosaltres, que
l'alternativa als toros, es pot convertir en una alternativa, gran i
majestuosa, al culte musulmà. Deixo clar que no sóc aficionada als
toros, com tampoc a l'exhibició de cap culte, però el que en fa més
por de tot plegat, es el paternalisme, més o menys edulcorant. Si
tot és regís pels arguments de la Pilar Rahola, hauríem de
prohibir tot allò que és susceptible de ser perjudicial per algú:
El joc, la religió (sigui quina sigui), el futbol, pescar, caçar,
beure, la prostitució, algunes lleis governamentals, alguns
programes de tv, etc. (Totes aquestes costums, obligacions, o
aficions, són o poden ser, com diuen les caixes del tabac,
perjudicials per la salut. Inclús perjudicials per la dignitat i
l'equilibri mental de les persones). Pel que arribo a la conclusió,
que el fet de prohibir, és l'abans, el després, i el punt i final
de la desconfiança amb el criteri de les persones, dels ciutadans,
en aquest cas. Tot el qui és conclou amb una prohibició amb
arguments moralistes, està dient: No confio amb les decisions de la
meva societat. Es evident doncs, que si no és confia amb la maduresa
d'una societat, s'ha d'acceptar que aquesta mateixa societat, receli
del teu criteri.
Acabant, i després de tenir la
urgència de deixar clar que no sóc capaç de matar ni a una mosca,
de què no sóc capaç de pensar-me millor o pitjor que ningú pel
fet de resar, o no fer-ho, a un Déu o a un altre, després de deixar
clar i català que em fa pànic tot el que comença i acaba en una
prohibició, i després de confessar un sentiment vehement i
irreflexiu respecte la notícia que em porta fins aquí, acabo amb un
altre que em surt de l'ànima: Podeu anar a fer punyetes tots
plegats!
Copas frágiles

Las
copas se han acomodado sin control en los huecos libres del espacio
indeterminado repartido por la estancia, y del pasajero sentido
común de quien las bebe y en estos momentos, vacías, y aún
insinuantes, esperan sobre cualquier superficie ajenas a la mano que las
ha usado para calmar su sed. Voy a levantarme para rescatarlas de su
descolocada posición y cambiar su sobada apariencia antes que
cualquiera confunda su quietud con su coincidencia y las recoja del
lugar donde no han partido impulsados vehementemente por la escasa
contemplación de la mano que las balancea.
Una
a una pasan por el chorro de agua más bien fría que arrastrara la
dosis de azúcar, incalculable por mi parte, que se ha posado en su
cuello y caderas, y de otras extrañas materias. Después sufrirán de
un minúsculo inyecto de detergente verde y delicado con las manos,
y con un suave estropajo intentaré restregarles todo lo que
retienen y que nadie desea. Hecha esta minuciosa cirugía sanadora
volverán a ser sometidas a una ducha de agua, esta vez más
generosa, y a pasar a una posición que no es justa ni digna, pero es
necesaria antes de devolverles el resplandor que les corresponde con
el seco trapo algodonado que tras un soplo de vapor, les devolverá
su estética apariencia. Volverán a la mesa, ahora sí, orgullosas
de ellas mismas, dispuestas a dejarse manosear por fuera y a
encharcar por dentro como si el vidrio acristalado que les da forma y
sentido, fuera su aval escudo, cuando en realidad no hay escudo que
las proteja con un pasado noble ni ofrezca un futuro asegurado,
cuando en realidad no hay más que la certeza de que son cristal
soplado para servir a la aspereza, o a una codicia sin caducidad.
Tempo
Recurrir
al silencio es lo más adecuado cuando tendría que hablar más de lo
deseado impulsada por un ataque inaudito personificado en la
insolencia, la mirada y el gesto de quien se siente atacado y agrede.
Los dardos acaban de pasar veloces a mi alrededor y antes de impulsar
los míos en dirección contraria, inmóvil y en estado de alerta,
los aíslo. Tras un incidente como éste, no hay mucho lugar para la
agudeza ni para el ingenio, necesariamente he de dar paso a la
suspensión momentánea de cualquier reflejo y esperar la reacción
del agresor. Si el agresor es como espero habrá reacción a la no
reacción, y serán los próximos sesenta segundos, los treinta
minutos, o el día entero, los analgésicos más eficaces para pasar
una hoja mal escrita en cualquier relación. Quizá nunca consiga
confinar ciertas páginas y tendrá que ser la voluntad quien haga
el resto, sea mejor o peor la sustracción resultante. Siento más
terror a mi propia reacción que a la de mi agresor a menudo, porque
soy más animal que racional cuando sucede y solo escapo a dicha
transmutación bloqueando cualquier movimiento emocional al alcance.
He de reconocer, al mismo tiempo, que cuando consigo sitiar mis
instintos primitivos y desatar un paréntesis, al instante
experimento cierto placer tras haber obstruido la necesidad de quien
busca guerra y choca con el límite. Siempre que no lo consigo, es menos sofisticado lo que he de arrastrar. No soy responsable de lo que no hacen
mis manos, ni de lo que no expresan mis palabras, tampoco de la
reacción que estas puedan generar, casi no soy responsable del
tiempo ni del porqué de mis propios delirios, quien sabe de donde
surgen...
Soy
responsable de todo lo demás.
Un paseo por el frigorífico
Al
abrir la nevera reparas en lo sofisticado que se ha convertido cuanto
nos rodea en poco tiempo, y también en su falta de idoneidad. No es
ella la inepta, si no lo que contiene, en cualquier caso. Imaginas
que, anteriormente al invento, la vida tenía que ser un poco más
embarazosa pero no tienes memoria de historias con daños
colaterales, ni en la familia ni en el vecindario en su ausencia. En
tu nevera hay lo necesario y una serie de cosas condenadas a terminar
en la basura. La mermelada, por ejemplo, termina en el cubo antes de
vaciarse completamente. Parece ser que el tarro tiene un punto
inasequible donde su consumo se detiene hasta que su contenido es
incomible. Lo mismo sucede con la salsa de tomate que has preparado
antes, con esmero, y decides guardar la mitad en un recipiente de
cristal donde esperará ser la alegría de un plato de pasta, o con
la mayonesa de huevo que siempre sobra, o con el resto de un gazpacho
que se oxida en un santiamén antes de haberse consumido totalmente.
Observas, a tu izquierda, que en aquella pequeña caja, que aún no
sabes para qué sirve exactamente, se han acumulado unas pequeñas
bolsas con salsa kétchup que ni les hace falta estar en la nevera ni
sobre las patatas fritas. Intuyes que la utilidad de dicha caja
consiste en guardar este tipo de remanentes u otros parecidos. En el
compartimento de más abajo, en la misma puerta, hay un brik de leche
de almendras que no recuerdas desde cuando está ahí, por no hablar
de las botellas de vino rosado, blanco, y una de vermut que ocupan un
generoso espacio desde las ultimas Navidades. Siguiendo la mirada
hacía arriba , ves un pequeño tarro de mostaza Au Miel que
alguien compró y tiene el mismo futuro que el de la mermelada de
mango y piña llegado a su punto imposible, otro, mucho más pequeño,
con restos de un insulso sucedáneo de caviar que en su día
utilizaste para adornar un pastel de atún que no duró lo suficiente
para tener su tiempo al fresco, otro bote, más bien chato, con una
salsa de pistacho venida de Amalfi que no convenció pero conquistó
un lugar en el frío contenedor, otro con la mitad de tu ajope
que tiene el cometido de socorrer los tristes lomos de cualquier cosa
a la plancha, detrás de estos, descansan dos bolsas de queso rallado
abiertas, probablemente el mismo día, un bote de remolacha por
abrir que da color al estante, y algo que nunca falla, ni en esta ni
en cualquier nevera, jamás, es un yogur caducado y una botella de
Coca-Cola casi vacía...Pero, a parte de esto y de estar ocupada por
todo lo demás, sólidos y líquidos que serán huéspedes por tres o
cuatro días, cualquier frigorífico es el armario de la casa al que
todos echan mano sin saber muy bien con anterioridad el qué y el
porqué. Por tu experiencia sabes que en éste tanque refrigerador,
es habitual quedarse parado mirando en su interior antes de decidir
que se va a extraer de él, como si al abrirse expandiera un vapor
embaucador que inmoviliza al que lo abre y lo embelesa durante un
buen rato. Una nevera es, en consecuencia, un aparato útil por
distintas razones: refresca, conserva y seduce. Y también es el
hábitat donde albergamos elementos antagónicos, el lugar ideal en
el que acumular gérmenes a los que podemos claudicar fácilmente, un
contenedor donde guardar, in saecula saeculorum, lo que no
utilizamos ni utilizaremos, y el sitio más inadecuado donde quedarse
pasmado.
Aquí queda otra...
Ignoro
porqué me dispongo a hablar de un trágico accidente como el de
Santiago cuando, éste y otros similares, señalan la diferencia en la
cantidad de victimas que dejan de una vez en comparación con cientos
de accidentes que suceden a diario. Suceden, cuando suceden,
lamentablemente, y ademas, en un tipo de transporte que debe, o
debería, tener un plus en seguridad que al fallar hace desmoronar
la supuesta confianza que antes se hubiera depositado en ellos. Es
entonces cuando surgen las dudas, supongo, la necesidad de
respuestas, sospecho, el afán de resultados que lo aclaren pero
que tendrían que haberse planteado antes de que sucedan.
¿Puede
ser responsable de un transporte de tales características alguien
que no haya superado un riguroso examen psicológico además del
técnico que avale que aparte de experiencia dispone de la suficiente
templanza para ocupar el lugar que ocupa? ¿Quienes son, porqué
mérito y cual es el cometido de los que vigilan, gobiernan o
administran a los que controlan la seguridad de un colectivo ? ¿ Nos
controlan mucho mejor de lo que les controlamos? O, ¿Vigilamos mucho
mejor de lo que nos auto-vigilamos?
De
aquí a tanto comentario, articulo u opinión que no va a ninguna
parte es pura reacción logica...Pero, ¿Por qué no va a ninguna
parte? Sería una de las preguntas que podríamos hacernos, también.
Hay casualidades en la vida que nos sacuden de manera tajante. No se
si llamarlas casualidades o son todo lo contrario, causas análogas
que desembocan en una fatalidad ante la tozudez de la omisión. Justo
cuando se reabre el caso de otro trágico accidente del metro en
Valencia, acontece una nueva tragedia que nos traerá más dudas
que nadie resolverá , más preguntas sin respuesta, más respuestas
que no lo serán... Tenemos un país de dudas que complacería a un
guionista como Patrick Shanley . Pero, me pregunto, ¿No será tanta
duda abortada el resultado de la regla 30-30-40, a la que seguimos apostando minuto a minuto, día a día, año tras
año?
El 30% de indolencia que solapa los intereses de muchos por los de unos
cuantos.
El 30% de curia que se protege y blinda ante cualquier sospecha.
El 40% de indiferencia que nos identifica superado un impulso pasional y
fugaz.
Ignoro
la respuesta, evidentemente, pero no me faltan preguntas, después
y también antes de cualquier adversidad que sucede, o no sucede.
Extracto de un encuentro en Barcelona.
Mi
amiga Pilar ha estado por aquí unos días. No ha estado en mi
rellano pero mucho más cerca de lo que suele ser costumbre y menos
de lo que había imaginado. Por imaginar había imaginado hacer
muchas cosas juntas, llevarla a lugares que he pisado y que me han
parecido, de algún modo, especiales, y después cada una a su nido,
aunque su nido fuera circunstancial estos días. Los días, las
horas, los propósitos encogen casi siempre y es por ello que casi he renunciado a tenerlos, porque estoy muy habituada a cambiar de planes y a recoger
sobre la marcha lo que queda de ellos. Me he habituado hasta tal
extremo a improvisar que ya no se planificar y me he cuesta hacerlo.
En cualquier caso, como dijo alguien que buscaba consuelo en su falta
de tiempo, cuenta la calidad más que la cantidad y la calidad de las
horas que hemos estado juntas, compartiéndolas con las de otros, ha
sido extrañamente interesante, y ha sumado a lo que ya existía. En
estos instantes estará sobrevolando territorio andaluz y a punto de
poner el pie en su tranquilizadora rutina, como yo, que en
domingo vuelo ante las viejas teclas de este ordenador y
permito que me inunden los más absurdos pensamientos, las más
inútiles ideas para expresarlas desde mi particular percepción.
Ahora caigo que en esta ocasión no ha habido fotos que plasmen este
encuentro. Ocasión desperdiciada porque cuando no queda nada que
decir, que explicar, que ordenar, las imágenes permanecen no solo
para contemplarlas, si no para revivir sin más florituras, aquello
que nos es reciente o que tan lejano queda. No ha habido ninguna
foto más que un par de intentos fracasados debido a la escasa luz
del lugar, un evocador bar de copas en el barrio gótico. Por ello
solicito a las palabras que flotan en la memoria tras otros
enfoques, y otras palabras, prudentes o descaradas, torpes o
atinadas, interesantes o insulsas, cuando no hay imágenes que
expliquen un tiempo en el tiempo de alguien, en el nuestro, en el
nuestro y en el de alguien, en el intento de que cada cual, rememore
las propias.
¡Feliz
aterrizaje y hasta pronto!
Y canta que cantarás.
Releyendo
Confesionario, un viejo libro en el que me apoyo de vez en cuando,
he dado con un ajado articulo de Suso de Toro que recorté y guarde
entre sus paginas por alguna razón. Quizá lo recorté porque eran tiempos de esperanza, de
ingenuidad, de cierta alegría, como apuntaba de Toro. Quizá lo leí,
recorté y guardé por recomendación de alguien, o porque tenía
más fe de la que conservo a estas alturas, y porque en aquellas
alturas todo era posible, aún. No lo sé. El caso es que, en aquellos
tiempos, yo sabía a quien votaba y porqué, el caso es que hoy se
porqué no voto, y el caso es que hoy, diez años más tarde, son
las palabras de Suso de Toro las que me aparecen llenas de ingenuidad.
Hoy
he visto en el metro a muchas personas envueltas en senyeras y
camisetas estampadas dirigiéndose al Camp Nou. Un escalofrío ante
el espectáculo porgue yo no estaba en él. Porque me emociona la
polifonía más que el simbolismo. Personas repletas de ilusión y
confianza yendo hacía un evento reivindicatorio. Iba yo en dirección
contraria de camino hacia lo mio. Tras la ligera emoción un
pensamiento: Mi dosis de patriotismo se ha escurrido entre
inconveniencias y desengaños.
Catalunya
abre España. Suso de Toro. 20-11-2003.
Personas
y colectividades tenemos un mundo en superficie y también un mundo
profundo. En ese mundo oscuro se mueven corrientes invisibles pero
reales y sólo podemos comprenderlo a través de símbolos. A
Catalunya se le han muerto en poco tiempo muchos escritores. Parecía
que se confirmaba algo así como una maldición sobre personajes que
encarnan la palabra, o el sentir, de ese país. A la luz de lo
ocurrido luego, esos dramas sucesivos parecen un precio trágico para
que la comunidad continúe y viva. Quizá esas pérdidas sean un
precio simbólico en esta vida regida por equilibrios, quizá esas
voces arrebatadas fuesen el precio para la alegría con que se
expresó la sociedad catalana. Porque hay alegría en la inocencia y
en la libertad. Y Catalunya se ha expresado en estas elecciones con
gran libertad. La tranquilidad con que lo ha hecho es lo que más nos
llama la atención; contrasta tanto con la amenaza fantasma que nos
irradia día a día la política española. Catalunya tranquilamente
retrató y descompuso el histerismo cerril, la cárcel de miedo. ¿Y
ahora qué? ¿Qué van a hacer? ¿Se acaba el mundo, la guerra
nuclear, el acabose? Ahora ya no es que haya vascos malos, ahora la
España de esencias franquistas, el Escorial, el “Telediario”, el
Titanic… se fue a pique (sin acento). Una España patrimonio de las
comunidades que reciben subsidios, sin las naciones que crean más
PIB, da risa. Así que el señor Aznar, y sus homólogos Bono e
Ibarra tendrán que guardar en la caja fuerte las esencias
imperiales.
No sabemos el Govern que tendrá Catalunya, alguno habrá. Y el que sea, será. Pero lo que nos queda a muchos ciudadanos que no somos catalanes es la alegría que nos dan. Porque nos enseñan a no tener miedo, a ser libres. Y ése es el gran servicio a España. Lo que sea España, estado, nación, monarquía católica, “destino en lo universal”. El resultado de las elecciones catalanas es una oportunidad para desenmascarar la camarilla que lleva emitiendo rencor, xenofobia interna, integrismo y, sobre todo, miedo a espectadores, radiooyentes, lectores de prensa. Desde medios de comunicación madrileñistas se ha hecho mucho daño a la sociedad. Y esos medios ahora no saben cómo explicar, a las personas a quienes intoxican a diario, qué ha pasado en Catalunya y qué va a pasar ahora. Pues nada, que la vida sigue. Ahora los catalanes han roto ese espantajo atemorizador y nos han devuelto el espejo limpio de la vida. Contra toda la propaganda tenaz que difunde el odio a lo catalán, la sociedad catalana es lo más moderno, vivo y sobre todo libre que tiene España. Y sólo nos queda envidiarla. Y aprender de Catalunya. La España facha ha llegado hasta aquí como rancio corsé, armadura rígida a la medida de Aznar, un presidente de Gobierno que se ha empeñado en ser jefe de Estado y retrotraer la historia. No hay duda de que su legislatura con mayoría absoluta pasará, como él quiere, a nuestra memoria, pero como una fase de involución y un intento de restaurar la idea de España franquista. Nos deja xenofobia, telarañas, orín, roña y moho. Queda por hacer una España nueva, donde pueda caber quien quiera, personas y nacionalidades.
Hagamos una España catalana.
No sabemos el Govern que tendrá Catalunya, alguno habrá. Y el que sea, será. Pero lo que nos queda a muchos ciudadanos que no somos catalanes es la alegría que nos dan. Porque nos enseñan a no tener miedo, a ser libres. Y ése es el gran servicio a España. Lo que sea España, estado, nación, monarquía católica, “destino en lo universal”. El resultado de las elecciones catalanas es una oportunidad para desenmascarar la camarilla que lleva emitiendo rencor, xenofobia interna, integrismo y, sobre todo, miedo a espectadores, radiooyentes, lectores de prensa. Desde medios de comunicación madrileñistas se ha hecho mucho daño a la sociedad. Y esos medios ahora no saben cómo explicar, a las personas a quienes intoxican a diario, qué ha pasado en Catalunya y qué va a pasar ahora. Pues nada, que la vida sigue. Ahora los catalanes han roto ese espantajo atemorizador y nos han devuelto el espejo limpio de la vida. Contra toda la propaganda tenaz que difunde el odio a lo catalán, la sociedad catalana es lo más moderno, vivo y sobre todo libre que tiene España. Y sólo nos queda envidiarla. Y aprender de Catalunya. La España facha ha llegado hasta aquí como rancio corsé, armadura rígida a la medida de Aznar, un presidente de Gobierno que se ha empeñado en ser jefe de Estado y retrotraer la historia. No hay duda de que su legislatura con mayoría absoluta pasará, como él quiere, a nuestra memoria, pero como una fase de involución y un intento de restaurar la idea de España franquista. Nos deja xenofobia, telarañas, orín, roña y moho. Queda por hacer una España nueva, donde pueda caber quien quiera, personas y nacionalidades.
Hagamos una España catalana.
Jodidas pretensiones.
De repente, en la radio una noticia me
ha devuelto a la realidad de donde me había alejado unos minutos,
mientras escribía cosas sobre humanos, sobre la mediocridad y sobre
la arrogante pretensión de todo intento de mejorar la actitud de los
demás...
Pensaba colgarlo, estaba casi listo
pero la realidad se impone de nuevo, cae como una pesada losa de la que
deseas librarte y no puedes por mucho que te empeñes. Hay personas
conocidas con las que frecuentas mucho y sigues desconociendo y has
personas que frecuentas muy periódicamente pero a las que te une un
fuerte lazo emocional. No sé como puede entenderse esto, pero ocurre . He tenido la suerte de que me haya pasado alguna vez en
la vida, y ahí si, podría unirlo con mi frustrado texto que acabo
de aparcar cuando estaba ya listo.
A Maria y a mi nos unió un lugar en el
tiempo, en un breve espacio de tiempo que voluntades e intereses
ajenos a nuestra voluntad de movimiento se encargaron de menguar aun más. Entonces, mi actitud
respecto a cierto suceso que intentaba desacreditarla, nos acercó
hasta ahora. Siempre el camino que no controlamos es el mejor. Ella,
reconocida psicóloga (pasa a ser anecdota lo que acabo de escribir
unos minutos antes sobre mi reciente desinterés por la psicología),
pero a lo q estamos, no se trata de su profesión, ni se trataba
entonces, si no de determinadas actitudes que intentan ponerte en
contra de la más aplastante lógica y quieren hacerte mirar a otro
lado de donde se halla en aras a su interés que nunca es el tuyo. Ella, psicóloga en una
clase para interesados mediocres, como yo, y yo, interesada en un
curso que me costó un poco de todo, y me regaló su amistad. Los
otros, incapaces gestores de su invento, al acecho, intentando
desmoronar algo que estaba bien, bien para mi, con más interés que
finalidad, y para el resto, que aunque no comprendían la mitad de lo
que ella explicaba, lo simulaban. Los otros, son capaces de cualquier
cosa si les pones las cosas fáciles. Ellos, los otros, queriendo
sacar de encima a María cuando llevábamos ya cinco clases, y los
otros otros, mis compañeros medianamente instruidos, callados y
sumisos antes tal absurda circunstancia. Yo no. Yo solo callo cuando
la conversación no me interesa, o cuando los demás tienen más que
aportar que yo, pero nunca cuando mi instinto me ordena que
hable, ni ante lo que me sitúa ante una injusticia si me veo
implicada. Aquello lo era. Como lo es que su hijo, Monti, de 48 años
haya muerto ayer, antes que ella, después que su padre, Josep Montanyés. No tengo nada que decirle
hoy como le dije aquel día que nuestra esporádica relación quedo
sellada. Hoy no sé qué decirle, excepto que lo siento profundamente, pero soy capaz de comprender una
mínima parte de su dolor y de dedicarle de nuevo unas palabras. No
hay consuelo ni hay justificaión en que muera un hijo antes que tú ni
hay palabras que puedan hacerte entender el porqué ha sucedido. Solo
hay una pequeña brecha para poder seguir adelante sin morir del
propio dolor y a ella ha de aferrarse Maria. Ha de seguir su instinto
y sobrevivir a la imperfección de la existencia. Como todos, sin
otra pretensión.
Ceremonia de un viejo sábado
Esta noche, cuando
dormías, no recuerdas haber soñado claro. Preparas un zumo, el
café, piensas en aquellas cosas que abandonaste la noche anterior
por falta de energías. Siempre hay algo pendiente por resolver pero
hay que zanjar. Este puñetero país es todo burocracia, un paso no
es un avance, es dar con otra tapia. Saltas barreras que pronto tendrás que
sortear a la inversa. Te dispersas en imaginaciones que te alejan de
todo lo demás. Pensamientos vanos, inertes, que se emulsionan entre
otros y terminan engullidos en una retahíla de costumbres. Más valdría abocar toda la energía negativa
que va acumulándose recogida en los medios, en la calle, al teléfono
o, sencillamente, atascada en el ánimo, al contenedor más cercano.
No hace falta explicar a los demás todo aquello que saben de sobras.
Desayunado el zumo, sobreviene otro pensar infructuoso mientras permaneces a la espera que
el café despegue a borbotones. Este
edificio de 12 plantas parece deshabitado. Apenas se escucha
nada de nadie: privilegio, aislamiento. Tu escalera de referencia
estaba falcada por arriba y abajo, por un lado y por el otro de
familiares, de vecinos cercanos. Solo había que abrir la puerta
para verlos y no hacía falta abrir ninguna para considerarlos. Los
que vivían tras aquellas puertas trabajaban muchas horas, trabajaban
duro, pero les quedaba algo de tiempo para detenerse en el rellano.
Siempre tenían momentos para saber algo de sus vecinos y para
ponerlos al día de lo propio. Hoy, los amigos pueden estar a miles
de kilómetros, con suerte y buena letra, no dejaran de serlo en la
distancia. Otros, amigos o familiares, están a menos kilómetros
pero muy lejanos de aquel rellano. Saber que están no significa
sentir que están, en realidad, como tu, hacen uso del privilegio del
aislamiento, que permite esquivar lo que una robusta puerta no puede
separar jamás. Esta mañana, lo que un día te pareció mágico
aparece insuficiente, desapasionado, disminuido. Por fin el café
brota por el mismo lugar de siempre.
Cuando la paciencia es un obstáculo.
Podría
deducirse, por lo poco que atiendo esto, que me he quedado sin
opinión de un tiempo aquí, pero no es eso. Es que siento una
especie de contención ante el sentir tanto que opinar. Es como
saberse muy enfadado y quedarse quieto para no hacer algo de lo que
tener que arrepentirse más tarde. Es auto control, probablemente.
Creo que estamos todos más o menos igual, unos con más o menos
cosas que hacer, otros con más o menos cosas que decir, da la
impresión que la fuerza de los acontecimientos políticos nos están
pasando factura y parecemos tocados por una etérea maldición que
nos esta convirtiendo en estatuas de sal, en castigo a nuestra
insaciable curiosidad. Supongo, que es por eso, que da la sensación
que tras el fulgor de curiosidad saciada nunca pasa nada.
Pero también
pasa que a no todos nos han educado igual, que no todos hemos vivido
bajo determinadas circunstancias, y que no a todos nos funcionan los iguales métodos de autodefensa, y mientras algunos deciden sostenerse
en la paciencia otros ansiamos aturdirnos en la impaciencia. Y pasa
que algunos consideran normal lo que a otros nos parece descabellado,
y también sucede que cuando algunos dicen que tenemos lo que nos
merecemos otros sabemos que algunos nunca tendrán lo que merecen.
El domingo
he visto la película de Spielberg dedicada al presidente de EEUU
Lincoln que consiguió abolir la esclavitud de los negros. Iba un
poco desanimada a verla debido a la mala critica que escuche en la
radio. No sé en que medida es técnicamente perfecta, o ha sido
edulcorada por la admiración que el conocido director siente hacia
el personaje, lo desconozco, pero sé que 180 minutos me parecieron
media hora. Se que entendí un poco más el sentir de orgullo que
sienten los ciudadanos estadounidenses, y sé lo lejos que seguimos
estando de éste ni de las razones que lo han avivado. Sé que me
emocione en algunos de los diálogos de la película, y sé que el
acatamiento, la rigurosidad y la tolerancia no siempre son buena
compañía de los grandes logros.
58´
He visto el reportaje, me ha parecido bastante bien resumido y claro. Lo que no para de darme vueltas por la cabeza es que el motivo para no acogerse al rescate, de momento, sea para evitar el control oficial de Europa sobre la política española. Es esto que se comenta o se sospecha, pero cuando lo dicen sin tapujos opinadores expertos, te arroja sin piedad a los brazos de la desconfianza más absoluta sobre el presente y el futuro de éste país.
Después de verlo te invito a un gintonic, te invitaría a irnos lejos de aquí, pero no sé si entra en tus posibilidades, ni en las mías.
Si aún tienes ganas de leer más, te recomiendo esta entrevista a Sala i Martín:
"No entiendo por qué la gente no hace una revolución...
Noticia destacada con dispensa y consecuencia:
Que yo llevare el timón
Hacia la lancha vapora.
Que espera,inquieta,el carbón.
...
(R. Alberti)
Ventanas abiertas
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Me levanto temprano
porque me da igual que sea lunes que sábado. He llegado al punto
que lo que hago en un sábado puedo hacerlo el lunes o el martes.
Gran privilegio de pocos. Mis compromisos laborales, familiares y
sociales han menguado con el tiempo a medida que ha crecido mi
capacidad de decidir . Creo que es un privilegio donde los haya, y lo
creo, porque he vivido intensamente la presión de no tener tiempo
ni para plantearme la duda. Hoy, sábado, me levanto como siempre,
entre las siete y siete y media de la mañana pero con menos cosas
que hacer que el miércoles, jueves o el viernes. Mi reloj biológico
parece ignorarlo, o lo sabe, y decide ganarle tiempo a lo
prescindible. Me levanto, hoy, sábado y desayuno un zumo de
naranja, un café con leche y un y trozo de bizcocho comprado ayer.
Me siento un rato en el ordenador hasta que creo haber leído todo lo
que me interesa o pudiera sorprenderme de la actualidad. Repaso mi
correo y leo un mail de mi amiga que me reenvía una carta de
J.Otero* que no soy capaz de averiguar de donde ha salido. Salga de
donde salga no pasará de largo. Un gallega afincada en Barcelona
declara tener dos patrias y se extiende en la historia para explicar
que en Catalunya hubo un conde llamado Borrell II que supo defender
el Condado desde el 986 hasta el 1167 año en que se unieron los dos
reinos, el de Castilla y Aragón por problemas de sucesión en el
primero, manteniendo aún unidos, sus leyes y privilegios
independientes. Sigue pero yo no sigo más hasta saber más. Cierro
el correo, cierro el ordenador y me dispongo a completar algunas
tareas domesticas esenciales antes de cerrar la puerta tras de mi y
salir a caminar. Ando cuarenta y cinco minutos hasta que me
encuentro con mi hijo para decidir que cortinas ponemos en su
dormitorio. Hace meses que estamos debatiendo la cuestión: él
quiere ir a Ikea y yo quiero evitar ir. Tras el paseo con mi hijo,
vamos al mercado y encargamos unas pizzas que no encontramos en otro
lugar que no sea esta charcutería del barrio de Gràcia. Mientras
las hacen, decidimos irnos a tomar algo cerca del mercado y le
expreso mi satisfacción al verle, por fin, sus bonitos ojos azules
sin aquellos cristales anti-miopías que los empequeñecían. Sonríe.
Hacia tiempo que lo miraba de lejos, de lado o de abajo arriba
porque es bastante más alto que yo, pero sentado frente a mi, tan
cerca, por fin puedo reconocer que su decisión de operarse ha sido
acertada. A menudo los hijos no se nos parecen y han de ser más testarudos que sus
progenitores para demostrarles que pueden estar equivocados. Quizá
debería ceder e ir a Ikea a por sus cortinas. Nos vamos a casa en
metro, preparo la comida, comemos juntos y cada cual se recoge en su
rincón preferido. Cedo entre sueños mientras oigo el denso dialogo
de Damages. Pasa la tarde en un santiamén, son las seis. Nos
despedimos de mi hijo hasta mañana. Estamos citados en el cine con
una pareja de amigos. Esta vez he decidido yo la película aunque sé
que va a aburrir a la mitad de los cuatro. En la casa (Dans la
maison) Titulo de la película
de François Ozon. Efectivamente, les aburre, pero a mi no. (Siempre
hay una forma de entrar) . Como al joven protagonista, me siguen
fascinando las ventanas de la casas ajenas aunque, al contrario de
él, me conformo con imaginar lo que hay detrás de sus cristales y
no deseo entrar en ellas. Pero hay quien entra y no sabes como
echarle . Realidad o ficción, he aquí el dilema.
(Continuará...)
* A estas alturas
parece que la periodista gallega ha denunciado la publicación de
dicha carta por no haberla escrito ella.
Algo rebosa en Barcelona
El
Ayuntamiento de Barcelona crea una normativa para que los bares de la
ciudad acondicionen sus lavabos para que entre libremente todo aquel
que le obligue la necesidad. Todo ello bendecido por las FAVB
(Federación de asociaciones de vecinos-as de Barcelona) . Me
cuestiono si las FAVB se han ofrecido a limpiarlos a diario en justa
correspondencia. Primero fue la ley anti-tabaco quien obligó al
sector a hacer unas obras para que en dichos establecimientos hubiera
zona de fumadores y zona de no fumadores. Las obras duraron poco mas
de un año porque otra normativa tumbó la anterior. Imagino que
muchos aun están pagando aquellas obras que acabaron en humo. Ahora,
se inventan otra salida y es que los bares de Barcelona han de
adecuarse para que todo aquel que quiera pueda entrar libremente y
salir más libre, todavía, de su local sin necesidad de consumir.
He visitado algunas ciudades de Europa, las suficientes para decir
que en ninguna hay acceso a lavabos públicos gratis. El problema es
que en Barcelona no existen los lavabos públicos porque alguien tuvo
la audaz idea de destruirlos, como no existía el tranvía después
de que lo retirasen y amagasen sus vías bajo cemento. Barcelona cayó
en manos de los que les estorba a la vista todo aquello que sea
ordinario olvidándose que lo más inelegante es falsear la realidad.
Ahora, las mentes melindrosas pretenden convertir todo esto en
responsabilidad de quien paga IBI anualmente, tasas para el retiro de
basuras, tasas para tener terrazas en la calle, gastos de la
comunidad a la que pertenece, etc. El asunto de las obras para
acondicionamiento de zona de fumadores acabó en un espeso humo pero
esta nueva normativa huele a tufo antes de empezar. Nada más que
añadir. Bueno, si. Propongo que, al menos en Ciutat Vella y en
barrio de la Ribera, se abra el Palau de la Generalitat, el
Ajuntament y el Parlament a todo aquel que necesite una evacuación
de urgencia. Al fin y al cabo, 3 magníficos edificios que
mantenemos limpios entre todos.
Gobernar no es influir
Entre
otras muchas cosas que dice y pretende influir el actual Gobierno,
destaco lo que el ministro Wert ha declarado sobre la enseñanza en
Catalunya. Una, porque es un tema que me motiva, dos, porque en sus
declaraciones no hay ninguna intención de rectificar el presente,
pero hay una clara voluntad de mermar en el futuro.
Las
declaraciones de Mayor Oreja no es que las considere menos
esperpénticas, solo que se definen por si mismas.
"Wert
ve evidencias que vinculan el independentismo con el
rumbo del sistema educativo."
Lo
puedes leer en cualquier medio digital o en papel. Pero lo que no
puedes leer pero si saber, si quieres, es que el voto
independentista crece, curiosamente, en un tramo de edad que supera
los 50 y sigue menguando la intención de voto, en general, entre los
mas jóvenes. Para contradecir al ministro solo recordar que los que
ahora hacen crecer la lista del independentismo han sido educados en
tiempos de dictadura. Muchos de ellos ex-emigrantes que dejaron de
serlo el día que pudiendo elegir entre volver y quedarse en
Catalunya decidieron lo segundo:
Llega
un momento que NO todo vale. Y no vale excusarse en inventos, ni
calumnias ni decrépitos alegatos para esconderse ante la evidencia.
Y si lo que pretenden es conseguir adeptos a base de regalarles los
oídos, tendrían que saber que al mismo tiempo conseguirán
resistentes.
En Catalunya se ha hecho cosas bien ademas de algunas de mal.
Entre estas se ha sostenido serenamente la manera de compaginar los dos idiomas usados en
su confín. En Catalunya no existe el bilingüismo porque el
castellano se impone en todas partes menos en una: la enseñanza. A
esto se le llama diglosia. Gracias a que en La Enseñanza esto no
se da, nuestros hijos han aprendido un digno catalán escrito y
cualquier niño o niña puede aprender desde temprana edad a usar el
catalán o entenderlo sin traumas ni prejuicios. En cambio una servidora, puede toparse aún hoy en Tráfico, en cualquier lugar, con alguien que no quiera entenderle ni atenderle en catalán. El castellano,
ademas de aprenderlo en la escuela lo aprenden de manera natural en
la calle, en casa, y en los medios de comunicación. Para los que en
estos momentos puedan pensar que el catalán no es útil, que los
hay, les digo que es su percepción y no un hecho, pero es que
ademas, suponiendo que así fuera, este argumento se desmorona por la
misma grieta que defendiera el estudio de la poesía como inútil.
Aprender nunca está de más a pesar de los que han intentado
hacerlo creer.
Para acabar, repetir lo que no es solo una percepción si no pura lógica:
Cada
vez que algún miembro de este partido abre la boca consigue un
independentista más. Podría pensarse que esta es la intención al
ritmo que tiene y mantienen hasta el momento. Pero creo que la
explicación es bastante mas sencilla: Son la Involución. Y una pretendida involución es capaz de levantar a los traseros mas torpes, a los más cómodos, incluso a los que imaginaban no tenerse que levantar
nunca más por tales motivos.
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