Podemos ignorar la noticia pero es imposible ignorar la imagen. Podemos olvidar el contenido de la noticia pero hay imágenes que nunca se olvidan. Podemos no comprender el porqué pero la imagen es clara y concisa. Entonces, no siempre son innecesarias las imágenes. 





Al otro lado



Tras una charla con mi hijo Joan sobre mis reticencias en cuanto a la versión oficial de las causas del fatal accidente de avión, ya que acostumbra a mostrarse bastante critico y es muy aficionado a todo lo que respecta a la aviación, me ofreció esta respuesta: “Yo sí las considero creíbles, aunque no sean definitivas. Es más fácil que falle el ser humano, por cualquier razón o circunstancia, que un aparato de estas características. Estos aparatos son como una madre ante un juguete de su hijo, si hace una tontería, se lo quita de las manos, y las grabaciones parecen indicar que la desconexión del piloto automático solo se explica si deseas bloquear dicha protección” . Tras ecuchar su argumentación tan descriptiva, pensé sobre ello y sigo en ello, quiero creer que no es así, que no debería ser así, aunque todo parece indicar que así es.

Porque a pesar de todo, sigo confiando en las personas y prefiero agarrarme al hecho de que falle una máquina que un ser humano. En Seynes – Les Alps, hay evidencias para apostar por la confianza. Hay personas batallando con su miedo y su estómago para cumplir con su trabajo, hay vecinos y psicólogos para dar consuelo a personas que no pueden hallarlo por si solas , hay un pueblo abocado sin ninguna condición.

Gracias a esta conversación con Joan he recordado que para opinar es mejor tener un buen argumento que buenas intenciones. Lo sabía, solo que, a veces, puede más el deseo que la contención. Tenemos acceso directo a la imbecilidad más que nunca, también podemos observar como nunca, quien hay al otro lado: Personas calladas y comprometidas.

Sentir de lo que quiero huir


Ya que hay guerras que parecen librarse en las redes sociales, y cualquier motivo sirve para emprender una, por ello y algo más muy claramente expongo que no sé si hay vida tras la vida, pero que en la vida que conozco aún  hay mucho por decir y también mucho que callar es lo que pretendo y vengo a decir. Una de las cosas que hay que anunciar a los cuatro vientos, es que la imbecilidad se expande. Que existía era un hecho, pero siempre bajo la ingenua esperanza de que estaba más lejana de lo que está y que la mayoría quizá estábamos vacunados contra ella.

Así que lo que hoy iba ser una simple descarga del como nos afecta más o menos un impacto a nuestra sensibilidad, se diluye algo por el efecto imparable de la ruindad y su necesario colaborador, el morbo. Pero no voy a dedicar mucho más a lo uno ni a lo otro, que cada cual decida a quienes seguir y a quienes apartar y sigo a lo que vengo, que por no considerarlo exclusivo, manifiesto.



Me declaro pues, conocedora de la existencia de la imbecilidad humana, y también declaro saber que se libran guerras no muy lejos de nosotros en las cuales mueren inocentes cada día, igual que sé que hay hambre cerca y muy cerca, y que erradicar enfermedades y el hambre no parece ser la prioridad de nuestro confortable mundo. Declaro ser conocedora que en accidentes de tráfico mueren cada año miles de personas que no salen en los medios, que los hospitales están llenos de incurables a los que no prestamos atención. Sé pues, todo lo necesario para soltar una o más lagrimas a diario: Imbéciles, ruines, débiles, famélicos, morbosos, necesitados, cerca, tan lejos y tan cerca de donde estoy. Igual que tú, tengo mil pretextos para no levantarme de la cama cada mañana, y todo lo contrario. Mil razones para rebelarme contra una parte del sistema, para cabrearme con quienes los votan, para mandar a un superior a la mierda, al empleado de banca a freír espárragos, para regalarle un corte de mangas a un familiar toca ovarios, etc...Y aún así, igual que tú, mantengo la calma la mayor parte del tiempo, y me levanto cada día, y me dispongo cada día, casual superviviente, practica y casi sumisa para todo lo contrario.



A pesar de todo esto y de mucho más, hoy, al menos hoy, me permito reivindicar lo que siento. Se trata de éste dolor empático hacía todas las victimas y sus familiares del accidente sucedido ayer, por el natural y simple hecho de que todos ellos forman parte de mi cotidianidad la cual no esquivo, igual que no lo haces tú, a pesar de desearlo tantas veces. Porque el dolor, como el placer o la alegría, no los puedo controlar como controlo mi televisión, aparecen cuando aparecen y desparecen en cualquier momento y por cualquier motivo. Porque como tú, soy humana, capaz de dejarme atrapar por un imbécil, o por el más débil. Porque igual que tu, soy capaz de distinguirlos aunque no siempre de eludirlos o atenderlos, y porque entre mis más reiterados sentimientos, persiste el deseo de huir de la creciente imbecilidad, y la de no esconderme de lo que siento.

DEP. 


Qatar, o l'arribada d'un altre interès capitalista a Barcelona: I que en dirà la Rahola?



Deixant clar que el resultat d'aquest noticia és incert, encara, voldria pronunciar-me al respecte. Quant vaig escoltar-la en un programa de televisió, abans que els diaris la publiquessin, vaig tenir una mala reacció: “Marxo de la ciutat si això és cert”. Evidentment, no marxaré, entre altres motius, l'econòmic és el principal, perquè em sento per sobre de tot, barcelonina, encara que la Barcelona d'avui, ja sigui un Gran Basar de diferents interesos capitalistes. Avui, ja amb hores de reflexió a l'esquena, i llegint les notícies en aquest i altres diaris, i sobretot, llegint els comentaris que genera una notícia com aquesta, el primer comentari que m'ha vingut al cap és el que he expressat en una mitja: “Estic desitjant saber que en pensa la senyora Rahola”.

Us explico el motiu de la meva curiositat, i és perquè quan es va alçar en favor de la prohibició dels toros a la ciutat, junts amb altres col·lectius, em va semblar que feia ús d'alguns arguments totalitaris. Ara, simplement, em corroeix la curiositat saber que dirà quan vegi, com nosaltres, que l'alternativa als toros, es pot convertir en una alternativa, gran i majestuosa, al culte musulmà. Deixo clar que no sóc aficionada als toros, com tampoc a l'exhibició de cap culte, però el que en fa més por de tot plegat, es el paternalisme, més o menys edulcorant. Si tot és regís pels arguments de la Pilar Rahola, hauríem de prohibir tot allò que és susceptible de ser perjudicial per algú: El joc, la religió (sigui quina sigui), el futbol, pescar, caçar, beure, la prostitució, algunes lleis governamentals, alguns programes de tv, etc. (Totes aquestes costums, obligacions, o aficions, són o poden ser, com diuen les caixes del tabac, perjudicials per la salut. Inclús perjudicials per la dignitat i l'equilibri mental de les persones). Pel que arribo a la conclusió, que el fet de prohibir, és l'abans, el després, i el punt i final de la desconfiança amb el criteri de les persones, dels ciutadans, en aquest cas. Tot el qui és conclou amb una prohibició amb arguments moralistes, està dient: No confio amb les decisions de la meva societat. Es evident doncs, que si no és confia amb la maduresa d'una societat, s'ha d'acceptar que aquesta mateixa societat, receli del teu criteri.
Acabant, i després de tenir la urgència de deixar clar que no sóc capaç de matar ni a una mosca, de què no sóc capaç de pensar-me millor o pitjor que ningú pel fet de resar, o no fer-ho, a un Déu o a un altre, després de deixar clar i català que em fa pànic tot el que comença i acaba en una prohibició, i després de confessar un sentiment vehement i irreflexiu respecte la notícia que em porta fins aquí, acabo amb un altre que em surt de l'ànima: Podeu anar a fer punyetes tots plegats!


Copas frágiles





Las copas se han acomodado sin control en los huecos libres del espacio indeterminado repartido por la estancia, y del pasajero sentido común de quien las bebe y en estos momentos, vacías, y aún insinuantes, esperan sobre cualquier superficie ajenas a la mano que las ha usado para calmar su sed. Voy a levantarme para rescatarlas de su descolocada posición y cambiar su sobada apariencia antes que cualquiera confunda su quietud con su coincidencia y las recoja del lugar donde no han partido impulsados vehementemente por la escasa contemplación de la mano que las balancea.
Una a una pasan por el chorro de agua más bien fría que arrastrara la dosis de azúcar, incalculable por mi parte, que se ha posado en su cuello y caderas, y de otras extrañas materias. Después sufrirán de un minúsculo inyecto de detergente verde y delicado con las manos, y con un suave estropajo intentaré restregarles todo lo que retienen y que nadie desea. Hecha esta minuciosa cirugía sanadora volverán a ser sometidas a una ducha de agua, esta vez más generosa, y a pasar a una posición que no es justa ni digna, pero es necesaria antes de devolverles el resplandor que les corresponde con el seco trapo algodonado que tras un soplo de vapor, les devolverá su estética apariencia. Volverán a la mesa, ahora sí, orgullosas de ellas mismas, dispuestas a dejarse manosear por fuera y a encharcar por dentro como si el vidrio acristalado que les da forma y sentido, fuera su aval escudo, cuando en realidad no hay escudo que las proteja con un pasado noble ni ofrezca un futuro asegurado, cuando en realidad no hay más que la certeza de que son cristal soplado para servir a la aspereza, o a una codicia sin caducidad.

Tempo


 
Recurrir al silencio es lo más adecuado cuando tendría que hablar más de lo deseado impulsada por un ataque inaudito personificado en la insolencia, la mirada y el gesto de quien se siente atacado y agrede. Los dardos acaban de pasar veloces a mi alrededor y antes de impulsar los míos en dirección contraria, inmóvil y en estado de alerta, los aíslo. Tras un incidente como éste, no hay mucho lugar para la agudeza ni para el ingenio, necesariamente he de dar paso a la suspensión momentánea de cualquier reflejo y esperar la reacción del agresor. Si el agresor es como espero habrá reacción a la no reacción, y serán los próximos sesenta segundos, los treinta minutos, o el día entero, los analgésicos más eficaces para pasar una hoja mal escrita en cualquier relación. Quizá nunca consiga confinar ciertas páginas y tendrá que ser la voluntad quien haga el resto, sea mejor o peor la sustracción resultante. Siento más terror a mi propia reacción que a la de mi agresor a menudo, porque soy más animal que racional cuando sucede y solo escapo a dicha transmutación bloqueando cualquier movimiento emocional al alcance. He de reconocer, al mismo tiempo, que cuando consigo sitiar mis instintos primitivos y desatar un paréntesis, al instante experimento cierto placer tras haber obstruido la necesidad de quien busca guerra y choca con el límite. Siempre que no lo consigo, es menos sofisticado lo que he de arrastrar. No soy responsable de lo que no hacen mis manos, ni de lo que no expresan mis palabras, tampoco de la reacción que estas puedan generar, casi no soy responsable del tiempo ni del porqué de mis propios delirios, quien sabe de donde surgen...

Soy responsable de todo lo demás.

Un paseo por el frigorífico


Al abrir la nevera reparas en lo sofisticado que se ha convertido cuanto nos rodea en poco tiempo, y también en su falta de idoneidad. No es ella la inepta, si no lo que contiene, en cualquier caso. Imaginas que, anteriormente al invento, la vida tenía que ser un poco más embarazosa pero no tienes memoria de historias con daños colaterales, ni en la familia ni en el vecindario en su ausencia. En tu nevera hay lo necesario y una serie de cosas condenadas a terminar en la basura. La mermelada, por ejemplo, termina en el cubo antes de vaciarse completamente. Parece ser que el tarro tiene un punto inasequible donde su consumo se detiene hasta que su contenido es incomible. Lo mismo sucede con la salsa de tomate que has preparado antes, con esmero, y decides guardar la mitad en un recipiente de cristal donde esperará ser la alegría de un plato de pasta, o con la mayonesa de huevo que siempre sobra, o con el resto de un gazpacho que se oxida en un santiamén antes de haberse consumido totalmente. Observas, a tu izquierda, que en aquella pequeña caja, que aún no sabes para qué sirve exactamente, se han acumulado unas pequeñas bolsas con salsa kétchup que ni les hace falta estar en la nevera ni sobre las patatas fritas. Intuyes que la utilidad de dicha caja consiste en guardar este tipo de remanentes u otros parecidos. En el compartimento de más abajo, en la misma puerta, hay un brik de leche de almendras que no recuerdas desde cuando está ahí, por no hablar de las botellas de vino rosado, blanco, y una de vermut que ocupan un generoso espacio desde las ultimas Navidades. Siguiendo la mirada hacía arriba , ves un pequeño tarro de mostaza Au Miel que alguien compró y tiene el mismo futuro que el de la mermelada de mango y piña llegado a su punto imposible, otro, mucho más pequeño, con restos de un insulso sucedáneo de caviar que en su día utilizaste para adornar un pastel de atún que no duró lo suficiente para tener su tiempo al fresco, otro bote, más bien chato, con una salsa de pistacho venida de Amalfi que no convenció pero conquistó un lugar en el frío contenedor, otro con la mitad de tu ajope que tiene el cometido de socorrer los tristes lomos de cualquier cosa a la plancha, detrás de estos, descansan dos bolsas de queso rallado abiertas, probablemente el mismo día, un bote  de remolacha por abrir que da color al estante, y algo que nunca falla, ni en esta ni en cualquier nevera, jamás, es un yogur caducado y una botella de Coca-Cola casi vacía...Pero, a parte de esto y de estar ocupada por todo lo demás, sólidos y líquidos que serán huéspedes por tres o cuatro días, cualquier frigorífico es el armario de la casa al que todos echan mano sin saber muy bien con anterioridad el qué y el porqué. Por tu experiencia sabes que en éste tanque refrigerador, es habitual quedarse parado mirando en su interior antes de decidir que se va a extraer de él, como si al abrirse expandiera un vapor embaucador que inmoviliza al que lo abre y lo embelesa durante un buen rato. Una nevera es, en consecuencia, un aparato útil por distintas razones: refresca, conserva y seduce. Y también es el hábitat donde albergamos elementos antagónicos, el lugar ideal en el que acumular gérmenes a los que podemos claudicar fácilmente, un contenedor donde guardar, in saecula saeculorum, lo que no utilizamos ni utilizaremos, y el sitio más inadecuado donde quedarse pasmado.

Aquí queda otra...



Ignoro porqué me dispongo a hablar de un trágico accidente como el de Santiago cuando, éste y otros similares, señalan la diferencia en la cantidad de victimas que dejan de una vez en comparación con cientos de accidentes que suceden a diario. Suceden, cuando suceden, lamentablemente, y ademas, en un tipo de transporte que debe, o debería, tener un plus en seguridad que al fallar hace desmoronar la supuesta confianza que antes se hubiera depositado en ellos. Es entonces cuando surgen las dudas, supongo, la necesidad de respuestas, sospecho, el afán de resultados que lo aclaren pero que tendrían que haberse planteado antes de que sucedan.
¿Puede ser responsable de un transporte de tales características alguien que no haya superado un riguroso examen psicológico además del técnico que avale que aparte de experiencia dispone de la suficiente templanza para ocupar el lugar que ocupa? ¿Quienes son, porqué mérito y cual es el cometido de los que vigilan, gobiernan o administran a los que controlan la seguridad de un colectivo ? ¿ Nos controlan mucho mejor de lo que les controlamos? O, ¿Vigilamos mucho mejor de lo que nos auto-vigilamos?

De aquí a tanto comentario, articulo u opinión que no va a ninguna parte es pura reacción logica...Pero, ¿Por qué no va a ninguna parte? Sería una de las preguntas que podríamos hacernos, también. Hay casualidades en la vida que nos sacuden de manera tajante. No se si llamarlas casualidades o son todo lo contrario, causas análogas que desembocan en una fatalidad ante la tozudez de la omisión. Justo cuando se reabre el caso de otro trágico accidente del metro en Valencia, acontece una nueva tragedia que nos traerá más dudas que nadie resolverá , más preguntas sin respuesta, más respuestas que no lo serán... Tenemos un país de dudas que complacería a un guionista como Patrick Shanley . Pero, me pregunto, ¿No será tanta duda abortada el resultado de la regla 30-30-40, a la que seguimos apostando   minuto a minuto, día a día, año tras año?

El 30% de indolencia que solapa los intereses de muchos por los de unos cuantos.
El 30% de curia que se protege y blinda ante cualquier sospecha.
El 40% de indiferencia que nos identifica superado un impulso pasional y fugaz.

Ignoro la respuesta, evidentemente, pero no me faltan preguntas, después y también antes de cualquier adversidad que sucede, o no sucede.

Extracto de un encuentro en Barcelona.



Mi amiga Pilar ha estado por aquí unos días. No ha estado en mi rellano pero mucho más cerca de lo que suele ser costumbre y menos de lo que había imaginado. Por imaginar había imaginado hacer muchas cosas juntas, llevarla a lugares que he pisado y que me han parecido, de algún modo, especiales, y después cada una a su nido, aunque su nido fuera circunstancial estos días. Los días, las horas, los propósitos encogen casi siempre y es por ello que casi he renunciado a tenerlos, porque estoy muy habituada a cambiar de planes y a recoger sobre la marcha lo que queda de ellos. Me he habituado hasta tal extremo a improvisar que ya no se planificar y me he cuesta hacerlo. En cualquier caso, como dijo alguien que buscaba consuelo en su falta de tiempo, cuenta la calidad más que la cantidad y la calidad de las horas que hemos estado juntas, compartiéndolas con las de otros, ha sido extrañamente interesante, y ha sumado a lo que ya existía. En estos instantes estará sobrevolando territorio andaluz y a punto de poner el pie en su tranquilizadora rutina, como yo, que en  domingo vuelo ante las viejas teclas de este ordenador y permito que me inunden los más absurdos pensamientos, las más inútiles ideas para expresarlas desde mi particular percepción. Ahora caigo que en esta ocasión no ha habido fotos que plasmen este encuentro. Ocasión desperdiciada porque cuando no queda nada que decir, que explicar, que ordenar, las imágenes permanecen no solo para contemplarlas, si no para revivir sin más florituras, aquello que nos es reciente o que tan lejano queda. No ha habido ninguna foto más que un par de intentos fracasados debido a la escasa luz del lugar, un evocador bar de copas en el barrio gótico. Por ello solicito a las palabras que flotan en la memoria tras otros enfoques, y otras palabras, prudentes o descaradas, torpes o atinadas, interesantes o insulsas, cuando no hay imágenes que expliquen un tiempo en el tiempo de alguien, en el nuestro, en el nuestro y en el de alguien, en el intento de que cada cual, rememore las propias.



¡Feliz aterrizaje y hasta pronto!




I canta que cantaràs...


Y canta que cantarás.



Releyendo Confesionario, un viejo libro en el que me apoyo de vez en cuando, he dado con un ajado articulo de Suso de Toro que recorté y guarde entre sus paginas por alguna razón. Quizá lo recorté porque eran tiempos de esperanza, de ingenuidad, de cierta alegría, como apuntaba de Toro. Quizá lo leí, recorté y guardé por recomendación de alguien, o porque tenía más fe de la que conservo a estas alturas, y porque en aquellas alturas todo era posible, aún. No lo sé. El caso es que, en aquellos tiempos, yo sabía a quien votaba y porqué, el caso es que hoy se porqué no voto, y el caso es que hoy, diez años más tarde, son las palabras de Suso de Toro las que me aparecen llenas de ingenuidad.
Hoy he visto en el metro a muchas personas envueltas en senyeras y camisetas estampadas dirigiéndose al Camp Nou. Un escalofrío ante el espectáculo porgue yo no estaba en él. Porque me emociona la polifonía más que el simbolismo. Personas repletas de ilusión y confianza yendo hacía un evento reivindicatorio. Iba yo en dirección contraria de camino hacia lo mio. Tras la ligera emoción un pensamiento: Mi dosis de patriotismo se ha escurrido entre inconveniencias y desengaños.

Catalunya abre España. Suso de Toro. 20-11-2003.

Personas y colectividades tenemos un mundo en superficie y también un mundo profundo. En ese mundo oscuro se mueven corrientes invisibles pero reales y sólo podemos comprenderlo a través de símbolos. A Catalunya se le han muerto en poco tiempo muchos escritores. Parecía que se confirmaba algo así como una maldición sobre personajes que encarnan la palabra, o el sentir, de ese país. A la luz de lo ocurrido luego, esos dramas sucesivos parecen un precio trágico para que la comunidad continúe y viva. Quizá esas pérdidas sean un precio simbólico en esta vida regida por equilibrios, quizá esas voces arrebatadas fuesen el precio para la alegría con que se expresó la sociedad catalana. Porque hay alegría en la inocencia y en la libertad. Y Catalunya se ha expresado en estas elecciones con gran libertad. La tranquilidad con que lo ha hecho es lo que más nos llama la atención; contrasta tanto con la amenaza fantasma que nos irradia día a día la política española. Catalunya tranquilamente retrató y descompuso el histerismo cerril, la cárcel de miedo. ¿Y ahora qué? ¿Qué van a hacer? ¿Se acaba el mundo, la guerra nuclear, el acabose? Ahora ya no es que haya vascos malos, ahora la España de esencias franquistas, el Escorial, el “Telediario”, el Titanic… se fue a pique (sin acento). Una España patrimonio de las comunidades que reciben subsidios, sin las naciones que crean más PIB, da risa. Así que el señor Aznar, y sus homólogos Bono e Ibarra tendrán que guardar en la caja fuerte las esencias imperiales.

No sabemos el Govern que tendrá Catalunya, alguno habrá. Y el que sea, será. Pero lo que nos queda a muchos ciudadanos que no somos catalanes es la alegría que nos dan. Porque nos enseñan a no tener miedo, a ser libres. Y ése es el gran servicio a España. Lo que sea España, estado, nación, monarquía católica, “destino en lo universal”. El resultado de las elecciones catalanas es una oportunidad para desenmascarar la camarilla que lleva emitiendo rencor, xenofobia interna, integrismo y, sobre todo, miedo a espectadores, radiooyentes, lectores de prensa. Desde medios de comunicación madrileñistas se ha hecho mucho daño a la sociedad. Y esos medios ahora no saben cómo explicar, a las personas a quienes intoxican a diario, qué ha pasado en Catalunya y qué va a pasar ahora. Pues nada, que la vida sigue. Ahora los catalanes han roto ese espantajo atemorizador y nos han devuelto el espejo limpio de la vida. Contra toda la propaganda tenaz que difunde el odio a lo catalán, la sociedad catalana es lo más moderno, vivo y sobre todo libre que tiene España. Y sólo nos queda envidiarla. Y aprender de Catalunya. La España facha ha llegado hasta aquí como rancio corsé, armadura rígida a la medida de Aznar, un presidente de Gobierno que se ha empeñado en ser jefe de Estado y retrotraer la historia. No hay duda de que su legislatura con mayoría absoluta pasará, como él quiere, a nuestra memoria, pero como una fase de involución y un intento de restaurar la idea de España franquista. Nos deja xenofobia, telarañas, orín, roña y moho. Queda por hacer una España nueva, donde pueda caber quien quiera, personas y nacionalidades.

Hagamos una España catalana.

Jodidas pretensiones.

De repente, en la radio una noticia me ha devuelto a la realidad de donde me había alejado unos minutos, mientras escribía cosas sobre humanos, sobre la mediocridad y sobre la arrogante pretensión de todo intento de mejorar la actitud de los demás...
Pensaba colgarlo, estaba casi listo pero la realidad se impone de nuevo, cae como una pesada losa de la que deseas librarte y no puedes por mucho que te empeñes. Hay personas conocidas con las que frecuentas mucho y sigues desconociendo y has personas que frecuentas muy periódicamente pero a las que te une un fuerte lazo emocional. No sé como puede entenderse esto, pero ocurre . He tenido la suerte de que me haya pasado alguna vez en la vida, y ahí si, podría unirlo con mi frustrado texto que acabo de aparcar cuando estaba ya listo.

A Maria y a mi nos unió un lugar en el tiempo, en un breve espacio de tiempo que voluntades e intereses ajenos a nuestra voluntad de movimiento se encargaron de menguar aun más. Entonces, mi actitud respecto a cierto suceso que intentaba desacreditarla, nos acercó hasta ahora. Siempre el camino que no controlamos es el mejor. Ella, reconocida psicóloga (pasa a ser anecdota lo que acabo de escribir unos minutos antes sobre mi reciente desinterés por la psicología), pero a lo q estamos, no se trata de su profesión, ni se trataba entonces, si no de determinadas actitudes que intentan ponerte en contra de la más aplastante lógica y quieren hacerte mirar a otro lado de donde se halla en aras a su interés que nunca es el tuyo. Ella, psicóloga en una clase para interesados mediocres, como yo, y yo, interesada en un curso que me costó un poco de todo,  y me regaló su amistad. Los otros, incapaces gestores de su invento, al acecho, intentando desmoronar algo que estaba bien, bien para mi, con más interés que finalidad, y para el resto, que aunque no comprendían la mitad de lo que ella explicaba, lo simulaban. Los otros, son capaces de cualquier cosa si les pones las cosas fáciles. Ellos, los otros, queriendo sacar de encima a María cuando llevábamos ya cinco clases, y los otros otros, mis compañeros medianamente instruidos, callados y sumisos antes tal absurda circunstancia. Yo no. Yo solo callo cuando la conversación no me interesa, o cuando los demás tienen más que aportar que yo, pero nunca cuando mi instinto me ordena que hable, ni ante lo que me sitúa ante una injusticia si me veo implicada. Aquello lo era. Como lo es que su hijo, Monti, de 48 años haya muerto ayer, antes que ella, después que su padre, Josep Montanyés. No tengo nada que decirle hoy como le dije aquel día que nuestra esporádica relación quedo sellada. Hoy no sé qué decirle,  excepto que lo siento profundamente, pero soy capaz de comprender una mínima parte de su dolor y de dedicarle de nuevo unas palabras. No hay consuelo ni hay justificaión en que muera un hijo antes que tú ni hay palabras que puedan hacerte entender el porqué ha sucedido. Solo hay una pequeña brecha para poder seguir adelante sin morir del propio dolor y a ella ha de aferrarse Maria. Ha de seguir su instinto y sobrevivir a la imperfección de la existencia. Como todos, sin otra pretensión.

Ceremonia de un viejo sábado



Esta noche, cuando dormías, no recuerdas haber soñado claro. Preparas un zumo, el café, piensas en aquellas cosas que abandonaste la noche anterior por falta de energías. Siempre hay algo pendiente por resolver pero hay que zanjar. Este puñetero país es todo burocracia, un paso no es un avance, es dar con otra tapia. Saltas barreras que pronto tendrás que sortear a la inversa. Te dispersas en imaginaciones que te alejan de todo lo demás. Pensamientos vanos, inertes, que se emulsionan entre otros y terminan engullidos en una retahíla de costumbres. Más valdría abocar toda la energía negativa que va acumulándose recogida en los medios, en la calle, al teléfono o, sencillamente, atascada en el ánimo, al contenedor más cercano. No hace falta explicar a los demás todo aquello que saben de sobras. Desayunado el zumo, sobreviene otro pensar infructuoso mientras permaneces a la espera que el café despegue a borbotones. Este edificio de 12 plantas parece deshabitado. Apenas se escucha nada de nadie: privilegio, aislamiento. Tu escalera de referencia estaba falcada por arriba y abajo, por un lado y por el otro de familiares, de vecinos cercanos. Solo había que abrir la puerta para verlos y no hacía falta abrir ninguna para considerarlos. Los que vivían tras aquellas puertas trabajaban muchas horas, trabajaban duro, pero les quedaba algo de tiempo para detenerse en el rellano. Siempre tenían momentos para saber algo de sus vecinos y para ponerlos al día de lo propio. Hoy, los amigos pueden estar a miles de kilómetros, con suerte y buena letra, no dejaran de serlo en la distancia. Otros, amigos o familiares, están a menos kilómetros pero muy lejanos de aquel rellano. Saber que están no significa sentir que están, en realidad, como tu, hacen uso del privilegio del aislamiento, que permite esquivar lo que una robusta puerta no puede separar jamás. Esta mañana, lo que un día te pareció mágico aparece insuficiente, desapasionado, disminuido. Por fin el café brota por el mismo lugar de siempre.

Cuando la paciencia es un obstáculo.



Podría deducirse, por lo poco que atiendo esto, que me he quedado sin opinión de un tiempo aquí, pero no es eso. Es que siento una especie de contención ante el sentir tanto que opinar. Es como saberse muy enfadado y quedarse quieto para no hacer algo de lo que tener que arrepentirse más tarde. Es auto control, probablemente. Creo que estamos todos más o menos igual, unos con más o menos cosas que hacer, otros con más o menos cosas que decir, da la impresión que la fuerza de los acontecimientos políticos nos están pasando factura y parecemos tocados por una etérea maldición que nos esta convirtiendo en estatuas de sal, en castigo a nuestra insaciable curiosidad. Supongo, que es por eso, que da la sensación que tras el fulgor de curiosidad saciada nunca pasa nada.

Pero también pasa que a no todos nos han educado igual, que no todos hemos vivido bajo determinadas circunstancias, y que no a todos nos funcionan los iguales métodos de autodefensa, y mientras algunos deciden sostenerse en la paciencia otros ansiamos aturdirnos en la impaciencia. Y pasa que algunos consideran normal lo que a otros nos parece descabellado, y también sucede que cuando algunos dicen que tenemos lo que nos merecemos otros sabemos que algunos nunca tendrán lo que merecen.

El domingo he visto la película de Spielberg dedicada al presidente de EEUU Lincoln que consiguió abolir la esclavitud de los negros. Iba un poco desanimada a verla debido a la mala critica que escuche en la radio. No sé en que medida es técnicamente perfecta, o ha sido edulcorada por la admiración que el conocido director siente hacia el personaje, lo desconozco, pero sé que 180 minutos me parecieron media hora. Se que entendí un poco más el sentir de orgullo que sienten los ciudadanos estadounidenses, y sé lo lejos que seguimos estando de éste ni de las razones que lo han avivado. Sé que me emocione en algunos de los diálogos de la película, y sé que el acatamiento, la rigurosidad y la tolerancia no siempre son buena compañía de los grandes logros.

58´


He visto el reportaje, me ha parecido bastante bien resumido y claro. Lo que no para de darme vueltas por la cabeza es que el motivo para no acogerse al rescate, de momento,  sea para evitar el control oficial de Europa sobre la política española. Es esto que se comenta o se sospecha, pero cuando lo dicen sin tapujos opinadores expertos,  te arroja sin piedad  a los brazos de la desconfianza  más absoluta sobre el presente y el futuro de éste país.
Después de verlo te invito a un gintonic, te invitaría a irnos lejos de aquí, pero no sé si entra en tus posibilidades, ni en las mías.

Si aún tienes ganas de leer más, te recomiendo esta entrevista a Sala i Martín:

"No entiendo por qué la gente no hace una revolución...


Ventanas abiertas

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Me levanto temprano porque me da igual que sea lunes que sábado. He llegado al punto que lo que hago en un sábado puedo hacerlo el lunes o el martes. Gran privilegio de pocos. Mis compromisos laborales, familiares y sociales han menguado con el tiempo a medida que ha crecido mi capacidad de decidir . Creo que es un privilegio donde los haya, y lo creo, porque he vivido intensamente la presión de no tener tiempo ni para plantearme la duda. Hoy, sábado, me levanto como siempre, entre las siete y siete y media de la mañana pero con menos cosas que hacer que el miércoles, jueves o el viernes. Mi reloj biológico parece ignorarlo, o lo sabe, y decide ganarle tiempo a lo prescindible. Me levanto, hoy, sábado y desayuno un zumo de naranja, un café con leche y un y trozo de bizcocho comprado ayer. Me siento un rato en el ordenador hasta que creo haber leído todo lo que me interesa o pudiera sorprenderme de la actualidad. Repaso mi correo y leo un mail de mi amiga que me reenvía una carta de J.Otero* que no soy capaz de averiguar de donde ha salido. Salga de donde salga no pasará de largo. Un gallega afincada en Barcelona declara tener dos patrias y se extiende en la historia para explicar que en Catalunya hubo un conde llamado Borrell II que supo defender el Condado desde el 986 hasta el 1167 año en que se unieron los dos reinos, el de Castilla y Aragón por problemas de sucesión en el primero, manteniendo aún unidos, sus leyes y privilegios independientes. Sigue pero yo no sigo más hasta saber más. Cierro el correo, cierro el ordenador y me dispongo a completar algunas tareas domesticas esenciales antes de cerrar la puerta tras de mi y salir a caminar. Ando cuarenta y cinco minutos hasta que me encuentro con mi hijo para decidir que cortinas ponemos en su dormitorio. Hace meses que estamos debatiendo la cuestión: él quiere ir a Ikea y yo quiero evitar ir. Tras el paseo con mi hijo, vamos al mercado y encargamos unas pizzas que no encontramos en otro lugar que no sea esta charcutería del barrio de Gràcia. Mientras las hacen, decidimos irnos a tomar algo cerca del mercado y le expreso mi satisfacción al verle, por fin, sus bonitos ojos azules sin aquellos cristales anti-miopías que los empequeñecían. Sonríe. Hacia tiempo que lo miraba de lejos, de lado o de abajo arriba porque es bastante más alto que yo, pero sentado frente a mi, tan cerca, por fin puedo reconocer que su decisión de operarse ha sido acertada. A menudo los hijos no se nos parecen y han de ser más testarudos que sus progenitores para demostrarles que pueden estar equivocados. Quizá debería ceder e ir a Ikea a por sus cortinas. Nos vamos a casa en metro, preparo la comida, comemos juntos y cada cual se recoge en su rincón preferido. Cedo entre sueños mientras oigo el denso dialogo de Damages. Pasa la tarde en un santiamén, son las seis. Nos despedimos de mi hijo hasta mañana. Estamos citados en el cine con una pareja de amigos. Esta vez he decidido yo la película aunque sé que va a aburrir a la mitad de los cuatro. En la casa (Dans la maison) Titulo de la película de François Ozon. Efectivamente, les aburre, pero a mi no. (Siempre hay una forma de entrar) . Como al joven protagonista, me siguen fascinando las ventanas de la casas ajenas aunque, al contrario de él, me conformo con imaginar lo que hay detrás de sus cristales y no deseo entrar en ellas. Pero hay quien entra y no sabes como echarle . Realidad o ficción, he aquí el dilema.

(Continuará...)


* A estas alturas parece que la periodista gallega ha denunciado la publicación de dicha carta por no haberla escrito ella.


Algo rebosa en Barcelona

 


El Ayuntamiento de Barcelona crea una normativa para que los bares de la ciudad acondicionen sus lavabos para que entre libremente todo aquel que le obligue la necesidad. Todo ello bendecido por las FAVB (Federación de asociaciones de vecinos-as de Barcelona) . Me cuestiono si las FAVB se han ofrecido a limpiarlos a diario en justa correspondencia. Primero fue la ley anti-tabaco quien obligó al sector a hacer unas obras para que en dichos establecimientos hubiera zona de fumadores y zona de no fumadores. Las obras duraron poco mas de un año porque otra normativa tumbó la anterior. Imagino que muchos aun están pagando aquellas obras que acabaron en humo. Ahora, se inventan otra salida y es que los bares de Barcelona han de adecuarse para que todo aquel que quiera pueda entrar libremente y salir más libre, todavía, de su local sin necesidad de consumir. He visitado algunas ciudades de Europa, las suficientes para decir que en ninguna hay acceso a lavabos públicos gratis. El problema es que en Barcelona no existen los lavabos públicos porque alguien tuvo la audaz idea de destruirlos, como no existía el tranvía después de que lo retirasen y amagasen sus vías bajo cemento. Barcelona cayó en manos de los que les estorba a la vista todo aquello que sea ordinario olvidándose que lo más inelegante es falsear la realidad. Ahora, las mentes melindrosas pretenden convertir todo esto en responsabilidad de quien paga IBI anualmente, tasas para el retiro de basuras, tasas para tener terrazas en la calle, gastos de la comunidad a la que pertenece, etc. El asunto de las obras para acondicionamiento de zona de fumadores acabó en un espeso humo pero esta nueva normativa huele a tufo antes de empezar. Nada más que añadir. Bueno, si. Propongo que, al menos en Ciutat Vella y en barrio de la Ribera, se abra el Palau de la Generalitat, el Ajuntament y el Parlament a todo aquel que necesite una evacuación de urgencia. Al fin y al cabo, 3 magníficos edificios que mantenemos limpios entre todos.

Gobernar no es influir


Entre otras muchas cosas que dice y pretende influir el actual Gobierno, destaco lo que el ministro Wert ha declarado sobre la enseñanza en Catalunya. Una, porque es un tema que me motiva, dos, porque en sus declaraciones no hay ninguna intención de rectificar el presente, pero hay una clara voluntad de mermar en el futuro.
Las declaraciones de Mayor Oreja no es que las considere menos esperpénticas, solo que se definen por si mismas.

"Wert ve evidencias que vinculan el independentismo con el rumbo del sistema educativo."

Lo puedes leer en cualquier medio digital o en papel. Pero lo que no puedes leer pero si saber, si quieres, es que el voto independentista crece, curiosamente, en un tramo de edad que supera los 50 y sigue menguando la intención de voto, en general, entre los mas jóvenes. Para contradecir al ministro solo recordar que los que ahora hacen crecer la lista del independentismo han sido educados en tiempos de dictadura. Muchos de ellos ex-emigrantes que dejaron de serlo el día que pudiendo elegir entre volver y quedarse en Catalunya  decidieron lo segundo:


Llega un momento que NO todo vale. Y no vale excusarse en inventos, ni calumnias ni decrépitos alegatos para esconderse ante la evidencia. Y si lo que pretenden es conseguir adeptos a base de regalarles los oídos, tendrían que saber que al mismo tiempo conseguirán resistentes.
En Catalunya se ha hecho cosas bien ademas de algunas de mal. Entre estas se ha sostenido serenamente la manera de compaginar los dos idiomas usados en su confín. En Catalunya no existe el bilingüismo porque el castellano se impone en todas partes menos en una: la enseñanza. A esto se le llama diglosia. Gracias a que en La Enseñanza esto no se da, nuestros hijos han aprendido un digno catalán escrito y cualquier niño o niña puede aprender desde temprana edad a usar el catalán o entenderlo sin traumas ni prejuicios. En cambio una servidora, puede toparse aún hoy en Tráfico, en cualquier lugar, con alguien que no quiera entenderle ni atenderle en catalán.  El castellano, ademas de aprenderlo en la escuela lo aprenden de manera natural en la calle, en casa, y en los medios de comunicación. Para los que en estos momentos puedan pensar que el catalán no es útil, que los hay, les digo que es su percepción y no un hecho, pero es que ademas, suponiendo que así fuera, este argumento se desmorona por la misma grieta que defendiera el estudio de la poesía como inútil. Aprender nunca está de más a pesar de los que han intentado hacerlo creer.

Para acabar, repetir lo que no es solo una percepción si no pura lógica:
Cada vez que algún miembro de este partido abre la boca consigue un independentista más. Podría pensarse que esta es la intención al ritmo que tiene y mantienen hasta el momento.  Pero creo que la explicación es bastante mas sencilla: Son la Involución. Y una pretendida involución es capaz de levantar a los traseros mas torpes, a los más cómodos, incluso a los que imaginaban no tenerse que levantar nunca más por tales motivos.