La naturaleza dibuja un corazón

Nueva Caledonia
Amelie J'y suis ja...

Hablando de Meri

Era una gran niña . Hablaba como si fuera grande, escuchaba como si quisiera ser grande. Creció, jugó, curró, y también amó a lo grande. Y un día por fin se hizo grande. Siguió pensando y deseando en grande. Continuó valiendo a lo grande, desempeñando a lo grande y convirtiendo lo pequeño en grande. Pero un día se cansó. Hoy, es grande y tiene los ojos y el corazón grandes. Mira con esos grandes ojos a un mundo demasiado grande, siente con su gran corazón a otra gran niña y quiere darle lo más grande, hablarle como si fuera grande, escucharla como si fuera grande, amarla a lo grande para que ella sea una mujer grande. Ahora, intenta subyugar todo lo que tiene y es tan grande. Comprimir su grandeza y bautizar un nuevo tiempo. Será un gran tiempo donde solo abrazará lo Grande.

Perspectivas

No sé si es habitual, pero yo quedo fascinada cuando leo relatos de chicos y chicas jóvenes deliberando sobre la maternidad, las elecciones en Francia o sobre una sentencia de Maquiavelo.
Cuando tu o yo decimos que ser madre no es contratar a la mejor institutriz para que los recoja en la escuela, los bañe, les de la cena y acueste mientras tu estás en una cena un día, otro de viaje con tu jefe y otro día en un centro termal desintoxicándote la piel, sino que ser madre significa ir a toda prisa saltando del trabajo a comprarles la merienda y darles ésta tu misma a la salida del cole, o saltarse alguna buena norma sirviéndoles de nuevo esos macarrones que adoran en vez de verdura, o quiere decir hacerte la medio dormida cuando en realidad llevas esperando desde hace dos horas con angustia el ruido de esas llaves que por fin suenan en la puerta tan precisas la primera, la segunda, la tercera y todas las noches que tus hijos salen solos de casa y aliviada solo dices buenas noches, no estamos diciendo algo extraordinario . Cuando tu o yo, decimos que es quizá en la vejez cuando por fin asimilamos las ausencias sin sentir ese dolor punzante en el estomago que nos desgarra por dentro, y que es en la vejez seguramente, cuando concebimos por fin el amor como un regalo y no como una posesión y que la dependencia solo es aconsejable cuando uno no puede ser responsable de sus propios actos, no es que seamos muy inteligentes o que hayamos leído a Epicuro y nos tengamos por sabios. Si decimos todo esto tu o yo, es porque hemos vivido lo suficiente y aprendido a soportar el dolor de las ausencias, las impotencias de aquellos deseos imposibles, y a filtrar los incómodos recuerdos porque ya son unos cuantos.

Pero si reflexiones parecidas, surgen de la mente de un chaval de 18 o una chica de 20, que ni son viejos ni madres, podemos maravillarnos, podemos creer en la vida y en la eternidad, en Epicuro o en Sartre. Podemos tener esperanza porque es esa esperanza la que nos justifica y reconforta, al fin y al cabo.

Libertad

els avis tenien una dita també per això: "tal faràs, tal trobaràs". Crec que hi han persones que oposen per defensar la seva llibertat que té molt a veure amb la soledat. Perquè no veig molt clar que es pugui ser realment lliure amb vincles afectius potents. Queixar-se, no es postular per allò que fem queixa, és com el plor, una expressió. I la soledat moltes vegades es una elecció : Avui deixes tu, i una altre dia et deixen per el mateix que tu vas deixar. El no compromís cap alguna cosa o persona que la por a perdre allò que més volem, no ens deixarà coneix er mai. Després, aconseguida per fi la llibertat, potser vindrà l’enyorança.

Qué pocas son las personas que han defendido su libertad y la han encajado hasta sus últimos días con dignidad. Puede que Josep Pla fuera una de esas personas, pero si pensaba realmente que las únicas mujeres con las que podía sentirse libre y excelentemente tratado eran las putas, me temo que no solo lo acompañó una idea sino también muchos prejuicios. En cualquier caso me parece curioso, o no tanto, que tengamos los seres humanos tanta capacidad para olvidarnos de lo que un día defendimos a capa y espada: Si luchas por tu libertad a muerte, ¿por qué deseas estar atado a un compromiso ahora? ¡No te lamentes, al menos no cargues contra las personas que te abandonan por no saber hacer otra cosa a estas alturas que acapullarte entre tu libertad y tu hastío! Ha sido tu elección, tan válida como la de un misionero, o la de un campeón de natación ¿La has olvidado? Tienes derecho a lamentarte, tienes derecho a arrepentirte, tienes derecho a la pena y a la añoranza, pero no tienes derecho a olvidarte de tu sueño, por muy lejano que esté ahora, precisamente porque lo has conseguido

lascia la spigna cogli la rosa

No cabe duda de que una capital ha de ser magnánima en casi todo, sino, no sería la capital. Ha de albergar museos, una buena infraestructura en transportes públicos, disponer de plataformas de distribución, hoteles con capacidad y calidad suficientes, dinamismo, oferta de ocio donde elegir, etc…Todo lo que le haga falta pero no de más. Madrid cumple con estos requisitos de manera sobrada, pero quizá Madrid no sea la ventana de su país ni por lo que representa ni por lo que contiene. Estando y viendo Madrid, un foráneo puede confundirse. Puede pensar que se halla en un país honesto, donde no hay carencias básicas, y al que le sobra eficacia y luces en todos los campos y sectores. A no ser que en éste su país que representa con más orgullo que cariño, le importe un bledo que en Madrid se encuentre una exagerada autovía para llegar a una monstruosa terminal (T-4) mientras ellos no tienen una digna vía para acercarse a la ciudad más próxima de su olvidado pueblo de residencia, a no ser que en éste su país al que succiona sin piedad, le importe poco no tener ni un merecido centro hospitalario próximo, o unas universidades donde puedan estudiar sus jóvenes, se podría decir que la rimbombancia de Madrid es forzada, robada y disiente con la labilidad de su querida España. Barcelona, no representa tampoco a ésta España, pero no lo ha pretendido nunca ni pretende. Y lo que contiene, no ha sido sustraído a otros, lo ha pagado de sobras. Se lo ha currado con el trabajo de los ciudadanos que han venido hasta ella o que ya estaban con ella. Ha pagado lo que le correspondía y le ha sido devuelto siempre menos de lo que había dado. Pero su energía, y su no pensar en depender de los demás, la han situado sin desmanes ni extravagancias, sin desvergüenza ni ponderaciones en el lugar donde se encuentra. Un segundo y merecido lugar que sigue debatiéndose entre el andar en solitario o depender de lo que política y civilizadamente le sea devuelto. Quizá Barcelona desde Catalunya esté esperando mirar a Europa y que sea Europa quien la mire con más ternura que lo ha hecho España, quizá los hombres que la han representado políticamente no hayan estado a la altura de sus gentes y les hayan estafado como a chinos haciéndoles creer que eran ciudadanos de primera, cuando han sido solo las bujías de un motor que ha arrastrado a una máquina deteriorada, perezosa y con más apariencia que eficacia. En cualquier caso, Barcelona ha sabido administrar con cordura lo que ha recibido, Madrid, está en deuda quien sabe hasta cuándo, con sus representados.