Reflexionando sobre mis propias visiones, sobre mis fantasmas que a veces interrumpen mi descanso o mi tranquilidad, he enlazado mi reflexión con lo que a veces me dice Iván sobre el sentimiento de culpa, que según él, viene de la educación cristiana y se apoya en la necesidad de estar siempre excusándonos en pretextos que sostienen nuestros actos o , nuestros no actos. No sé si tiene que ver o no con la educación cristiana, no sé si tendrá que ver o no con la necesidad de estar siempre justificando lo que nos place, lo que nos gustaría o nuestros deseos ocultos o inconfesables, y tampoco sé si mal diciendo al pecado, renegando de la culpa y cargándonos a todo profeta vivo o muerto que se nos tropiece alivia nuestro estado. Lo único que sé es que los fantasmas existen, sé que nos visitan al cerrar la pequeña lámpara de nuestra mesita de noche. Sé que nos visitan cuando creemos estar de vacaciones y nos enfrentamos a personas que trabajan lejos de sus hijos y por miserables sueldos. Sé que aperecen cuando menos lo esperamos y que nos presiguen cuando nuestros brazos, manos, nuestras piernas y nuestra mente creen por fín reposar. Sé que tiene caras exrañas, que aparecen con rostros feos y deformados que nunca hemos visto antes. Sé que hemos de callarlos la mayoría de las veces porque no son como una lipotímia o un infarto y alteran más la tranquilidad de los que nos rodean porque dan miedo y dan miedo y no matan, pero tampoco se curan con pastillas y reposo y si alguien sabe la medicina que los aisla y destruye, no se atreve a exponerla porque debe ser aún a día de hoy, más terrorífica que los propios fantasmas o visiones. Y también sé que hay cristianos que cambian sus cristiandad por la dolce vita de lunes a viernes y se curan cada Domingo en la misa de diez después de haber comulgado a Cristo. Y amén. Y sé que que es complicado ser coherente con nuestros pensamietos y nuestros actos, o no actos, y dormir en paz, sin fantasmas, sin visiones extrañas que vienen de visita cada vez que apagamos la luz.
Vivir en vacaciones es, vivir sin prisa, sin agobios, intentando incorporar al día algo nuevo, o al menos algo visto o vivido de una manera diferente. Vivir en vacaciones es, saborear el café, poder robar al día un poquito de tiempo para leer aquello que te interesa, para pasear por el camino que te llama, para conocer formas, gentes o lugares distintos. Vivir en vacaciones es, procurar no estar enfadado, olvidar las normas y las colas y no dejar que el tiempo te controle. Estar de vacaciones es, a veces, todo lo contrario.Volver a un lugar un poco conocido es reconocer el lugar, y reconocer siempre es interesante. Puedes fijarte en el Bianco Grosso cuando antes solo habías visto a Neptuno y te había interesado el David. Puedes aprender por fín la diferencia entre el expresso a secas o el expresso macciato con late freda. O por fin en San Lorenzo, ves caer alguna estrella en el cielo. Reconociendo un lugar, puedes contemplar sentada en una terraza una breve tormenta o reparar en el ingenioso sistema de refrigeración de ésta en la misma plaza donde la primera vez viste gente y mármol. Puedes aprender que la cúpula del Duomo la sostienen más de tres millones de ladrillos sin más ayuda que la forma en que Brunelleschi ordenó ponerlos. Reconociendo el lugar, te fijas en el camarero de más de cincuenta que sirve más mesas que los dos de veinticinco juntos, o puedes entretenerte hablando de lo bonita que es Barcelona con una dependienta. Si reconoces ya el lugar, puedes perderte entre las calles que a casi nadie interesan o en los detalles que pasaste ayer por alto. Reconociendo y paseando por el mismo lugar, pasas de la pizza y pruebas los raviolis al pomodoro, te olvidas del tiramisú y saboreas el capuccino con nata. Si reconoces un poco el lugar, te olvidas de Mónaco y te centras en las empinadas y estrechas calles de la petite Villefranche y mientras caminas por ellas ves al frutero en su minúscula parada, al que viene de pescar vendiendo sus merluzas y a los viejos de pueblo sentados a la sombra de una enorme magnolia. Y puestos a reconocer, a la vuelta reconoces que llegar a casa será durante los próximos días como vivir en vacaciones.

Stand by/Vot de silenci per LL.M.Xirinachs


Per uns dies em permeten restar en silenci.

El vot de silenci és una manera de respectar
la memòria d'un home bo.

Tot el que és pugui dir d'un lluitador, ja está fora de lloc.
Damunt seu la seva terra, ginesta florida i roselles.

Silenci. Silenci...


VISCA LA TERRA


(otger miralles)







Aïllament

Potser per qué ja sóc prou vell no em fa por la soledat. Altra cosa és l’aïllament. Hom viu sempre en soledat, fins i tot quan et sembla que tens parella i comparteixes gastos, vacances, hipoteca i fills. Estem sols.Les pors i els dubtes no són compartibles. Ell o ella et dirà que t’enten, que parlar és bo per treure’s els neguits i tu ho parlaràs cercant una mica de comprensió, per sentir-te després que t’amoïnes massa, que penses coses extranyes i que el mòn és molt més simple, que has de ser més optimista i mirar el futur amb més confiança. I ell o ella estará pensant en el partit de demá o la pobrissona mare que l’han d’operar i els nens de la veïna que són uns maleducats. Aixó si amb el temps no descobreixes que ell o ella estaven pensant en un altre ell o ella, i que bó que seria poder fer un canvi i treures de sobre aquest mareig de dubtes i cabòries. I la necessitat que tens que algú t’escolti i si més no t’entengui. I t’enviará a cal psiquiatre que aixó teu no és normal. I qué bo tenir un altre ell o ella més jove I més disposat a creure i deixar-se manegar cap al llit sense tantes absurdes complicacions. I tú mires el teu ell o ella i penses que tolerant i comprensiu/va és amb mi. No, jo no tinc por a la soledat ni a cuidar-me de mi ni que ningú em compadeixi, ni em faci el llit o el sopar i vingui amb mi al cine o de vacances, ni sento cap necessitat de reproduïr-me i condemnar una altra ànima humana a ser manipul.lada per complaure el meu sentit de l’ordre i de la vida.No, no tinc por a la soledat, car tots els humans estem sols i perduts no hi ha cap déu que ens dugui de la má cap el paradis. Naixem i morim sols, com illes en un mar inmens. Potser algú, privil.legiat, converteix llur illa en un vaixell i és llença a navegar, que el camí es el que compte, no les Itaques. Viure no és important, navegar si...No, no em fa por la soledat. El que m’aterra és l’aïllament. Quant a l’altre cantò del tel.lefon ningú et respón. autor: Otger Miralles

Los Gigantes

Al son de la dulzaina bailaban los gigantes en la plaza de Azpeitia. Itxaso, empinada sobre su escaso año y medio de altura, los miraba absorta, sin atreverse a arquear una ceja o mudar un asombro, no fuera a ser que se rompiera la magia del momento y aquella fantasía pusiera al descubierto sus entrañas. Y así fue hasta que cesó la música y los gigantes, terminada su danza, volvieron a quedar inmóviles y silenciosos alrededor de la plaza. Entonces, por debajo de sus faldones, emergieron sudorosos y cansados los bailarines que les dieran vida y, entre decepcionada y confundida, a entrecortados gritos, Itxaso confirmó la sospecha: dentro de un gigante sólo hay un enano. Koldo Campos Sagaseta
“Cada mañana me despierto y leo que otros 100 iraquíes, civiles inocentes, han muerto”.