poema XIV - Como un ardiente niño




Acuérdate de cuando fuimos niños
los turbios niños
de cuando fuimos vivos
por pura complacencia del destino.
Mudos.
Turbios niños
Callados
cuando fuimos niños
Creciendo
silenciosamente educados.
Nunca
fuimos realmente niños
en mitad del dolor amargo
de las guerras.
¿Y ahora?
nunca seremos nada
Nunca
es imposible así
con este aire de injusticia
brutal acometida
ante los ojos.
Acuérdate de cuando turbios
niños fuimos despoblados.
Nada como entonces
a pesar de todo.

Jose Antonio Labordeta

happy losers.




 Me ha gustado leer éste artículo en el Mati Digital. Después de leerlo, una ya sabe donde incluirse porque hasta ahora nadie había pensado donde podían establecerse los eternos perdedores, que como yo, saben que apuestan por otro perdedor y aun sabiéndolo,  arriesgan por ellos y machacan en su digamos, convicción. . .No es que nadie, hasta ahora, hubiera tenido la idea de cómo llamarnos y en donde colocarnos, sino que ni siquiera existíamos excepto para nosotros mismos, como bien dice el artículo. Seguramente, como apunta Huguet, somos gentes sin grandes  miras intelectuales y sin crecidas ambiciones pero es que nuestra mayor aspiración es, precisamente, dar en un blanco poco, a veces nada, iluminado. Es agradable sentirse incluido en algo, aunque sea tarde e inexacto. Todos, en el fondo, deseamos encontrar un equipo que nos haga compañía y al que poder corear en momentos claves. Cuando, como es en mi caso, te han llamado públicamente “passarell” o “bleda”, por expresar tus convicciones en un lugar hostil para hacerlo, y lo has superado sin morir en el intento, es agradable  que alguien anuncie desde cualquier escondrijo, por fin : No estás solo/A. Y además, es verdad.

http://www.elmati.cat/articles/noticia.php?id=1799

Tú y un árbol



A unos les convence el horóscopo astral, conozco a un destacado empresario que confiesa  se guía por el horóscopo chino (no le pregunté para qué),  también he oído hablar de la numerología , lo que ignoraba es que también nuestra fecha de nacimiento estuviera relacionada con los arboles. Según  el horóscopo Druida, (una especie de sacerdotes intelectuales celtas que eran consejeros) todos estamos conectados con un árbol. Si no tienes nada mejor que hacer, busca cual te protege e influye, igual encuentras algo parecido a la realidad (no me hago responsable del qué)
El álamo, abedul, abeto, arce, avellano, castaño, fresno, el tilo, el manzano, etc…

62 horas de Agosto



 Ha amanecido muy nublado.  Miedo de que acabe en tormenta. Por fin despeja y partimos hacia una zona del Urgell que hemos rozado muchas veces y nunca abrazado. Miedo, igualmente,  a encontrar un exceso de tráfico. Para nada. Ni llueve ni hay mucho trafico al salir ni al regresar al día siguiente a pesar de estar en el conocido puente de la Mare de Deu d’Agost. Dos horas nos separan del sitio y en dos horas lo alcanzamos a pesar de haber tomado, al final,  el camino más lento. Una carretera de curvas que sube un pequeño collado y después desciende levemente hasta Prats del Rei.  El error ha sido un acierto porque casi hemos tocado los blancos  molinos que empuja Eolo y que invaden  sus alcores. Vistos de cerca son menos atractivos pero  más  solemnes. Nos quedan quince minutos más o menos hasta Oliana y de allí a nuestro destino es un abrir y cerrar de ojos. Hemos llegado y atravesado un puente dudoso a simple vista,  aunque al cruzarlo has de dejarte transportar por el gusto de pasarlo y nada más. Lo cruzan al cabo de año, imagino, varias veces sus habitantes mientras piensan en sus tareas sin fijarse en él. Llegamos los quemakos y con nuestra llegada las montañas, el pantano, los riachuelos, el boscaje, los senderos y hasta el mismo puente, recobran el protagonismo que anhelan y recuperan su inmodestia gracias a nuestro pasmo. Un camino estrecho y largo sin poblar y enfrente las majestuosas montañas impasibles velan por el pequeño y encantador hotel que nació como masía en 1763. Solo será  una tarde, una noche y parte del otro día,  hay que conocer el sitio y visitar a quienes nos esperan desde hace más de cinco años. Aprovechamos la tarde porque es esplendida aquí. Primero la pendiente visita y luego tomar el Passeig de les Fonts. Todo caminando. Entre ir y volver son casi 6 kilómetros. 6 kilómetros en plena montaña son más que los mismos en la ciudad. El aire es más denso, lo que observas  permanece estoico y no hay semáforos ni nadie ni nada que esquivar. Un joven perro corre a nuestro alrededor. Parece perdido. ¿Sí o no? A veces lo parece y otras parece correr  poseído tras  los pajarillos que nunca alcanzará si ellos no cesan en su revoloteo. No lo harán y el perro anda más que perdido, asustado. Una voz se escucha desde lo alto: Cono! Cono! Si en vez de ser femenina fuera la voz de un hombre tendríamos que haber prestado un poco mas de atención para distinguir si gritaban al perro o no. Aullo: Aquí,  abaix,  hi ha un gos! Vuelvo a gritar: Hi ha un gos negre! Se suman ahora los demás y por fin alguien, probablemente su dueña, nos  escucha. El perro sigue atolondrado, casi asmático corriendo a nuestro alrededor y tras el vuelo  de quien  nunca alcanzará. Su dueña aparece y corro delante del perro para que el perro corra tras de mí. Por fin la ve. Por fin lo ve. Seguimos nuestro camino hasta el hotel. Solo quedan unos dos kilómetros para llegar. Un baño, una cena con chaqueta en el exterior y pronto a la cama. Es la noche ideal para abrir el libro que siempre retomas y siempre abandonas. Cuatro páginas y el sueño se apoderan de mí. Cae el libro, cae la noche y caigo rendida esperando el amanecer bajo el amparo de estas arrogantes montañas que quién sabe de qué profundidad surgieron  y porqué, una vez. Despierto a las siete y levanto un poco  la persiana porque es automática y no hace ningún ruido. El día es esplendido. Me iría a caminar para poder gozar del desayuno que me han explicado nos espera. Pero decido volver a la cama y extrañamente vuelvo a dormirme. Nos despertamos a las 8 y media,  desayunamos y esperamos que quienes nos acompañan lo hagan mientras leemos el periódico fuera. Los huéspedes del hotel, van apareciendo espaciosa y lánguidamente  y los niños no lo harán hasta pasado un tiempo. Los niños,  estoy segura que disfrutan en este lugar y les atrae la oscuridad de la noche más que lo que enfoca el sol  porque en ella puede asomar alguna cosa extraña que les haga ir y venir cien veces, y huir como posesos hacia el regazo de su madre o el brazo de su padre: Papa,papa,  hi ha un gos negre amb  ulls grans que brillen, allà, amunt! (Es un perro atado a una caseta que guarda, el lugar, supuestamente , en un rincón poco iluminado a unos metros  de la terraza donde estamos que a los 4 años parecen kilómetros). Esta mañana hemos llegado hasta Coll de Nargó y  Organyà.  Todo al abasto en medio día. Después de comer nos sentamos fuera otra vez, esta vez para tomar el café antes de partir hacia casa y se nos acerca un hombre anciano, de caminar erguido y muy alto vestido con pantalón beige, camisa negra y cubierta la cabeza con un jipijapa.  Nos saluda, le saludamos. Empieza de manera prudente a interrogarnos y acaba explicándonos historias propias y del entorno. Se trata del dueño del hotel. El mismo señor que ayer por la noche, paseaba sus largas piernas  cubiertas con un pantalón oscuro,  americana azul cielo y camisa y corbata también oscuras. Mientras nos explica, dejamos escapar alguna risa y fugaces comentarios. Reímos  porque son curiosas sus anécdotas. Nos cuenta  que a los 67 empezó a hacer todo tipo de deportes de riesgo. Hasta volar en un ultraligero en el intento de despuntar por aquel esplendoroso paisaje. Lo he probado todo-  sigue comentando- .  Hasta que un día estuve a punto de perder la vida. Aterricé, lo guarde en el garaje y me mire de abajo arriba: Estoy bien, soy fantástico- reflexionó-  Insensato hombre, ya jubilado que vio las orejas del lobo después de reflexionar  que debía y podía ir tras él. Los 67, es una magnifica edad para empezar algo obsceno, temerario o sencillamente pendiente,  cuando los demás se toman la responsabilidad de continuar lo que tú has comenzado. Bien por él. Mientras pensábamos que se nos despedía, nos cuenta que no solo sabe chistes y hacer el loco, también escribe libros y poemas. Lo que procura el tiempo por estos lares… (Pienso) Le pregunto: Els escriviu vostè? (amparada bajo mis grandes gafas de sol) Si- responde-.
Les recitaría alguno, pero requiero a una mujer de ojos claros y mirada serena  para inspirarme. Todos me señalan y tengo que  descubrirlos sin entusiasmo  para recibir algo que espero escuchar (ya se sabe que para recibir hay que dar previamente) . El poema :
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

Mi ignorancia y curiosidad  hace que vuelva a preguntarle: Es seu? No, soy de la época  en que leíamos a Cetina, Bécquer y Machado. Este es del primero.
 Plases generales y admiración hacia aquel personaje curioso que a los noventa, sigue intentando lo mismo que intentó a los 30, 40, 50. Antes de despedirse de nosotros, alaba nuestro sentido del humor, no muy propio de los de ciudad- afirma-. Y antes de partir me voy otra vez al interior del pequeño hotel donde hay muchas fotos antiguas colgadas,  de varias generaciones que no han pasado al olvido aún. Encuentro una del señor Pallarés a los treinta, más o menos, al lado de su mujer  en delantal que sigue luciendo mientras  pasea por las afueras de su casa, de noche. Él,  presumido, galán, abierto y atrevido.   Ella,  discreta, ocupada y al pie del cañón mientras él sigue planeando sobre  éste mismo paisaje. Mientras pienso en todo esto y algo más, ya estamos en casa.

Endeble orgullo nacional


No celebraste, ni tan solo te inmutaste por la victoria de la copa del mundo por parte de la selección española por distintos motivos. Uno, porque el futbol en general te aburre bastante, otra, porque ver colgada la bandera española en los balcones que ves cada mañana te asquea mucho, y la ultima, porque cada vez que jugaba España y ganaba parecía la verbena de Sant Joan y los petardos se te indigestan. Son suficientes argumentos para preferir la victoria de Holanda que sin importarte un bledo, ni la hubieras notado. Tenías ganas de que las calles del barrio donde vives hicieran mutis  al fin, porque mientras duró, una panda de chavales y chavalinas gritaban como energúmenos en la plaza celebrando cada gol del equipo mientras otros agotaban  los últimos cohetes que les quedaban en el armario. El Barça tuvo mucho que ver en esta victoria pero es que tampoco justificaría tanto escándalo ni aun tratándose del mismo  Barça que cuando extendían por Barcelona su triunfo con rúas, entregas a la Mare de Deu de la Mercé y espectáculo en las Ramblas y en la Plaça Sant Jaume,te parecía tan inoportuno como en este caso. Laporta, una de las cosas que hizo bien, fue eliminar todas estas historias y reunirlas en el Camp Nou para los que quisieran celebrarlo sin molestar al resto de los ciudadanos. ¿O es que toda la ciudad es futbolera y del Barça?
Un programa de Intereconomia  esparce porquería sobre un esplai catalán que no permitió ver al partido España-Holanda a unos niños que estaban de colonias. Después de escuchar lo suficiente y cambiar de canal antes de terminar de oír las sandeces  que exponían, sacaste la conclusión que  algunos son muy  bobos. Que no entienden nada de nada. Que viven en otro mundo aunque supuestamente  tendría que ser el mismo, porque si no lo son  y lo entienden, tienen una misión peor, que es la de repartir mierda por televisión. Los niños y niñas cuando van de campamento tienen la tele prohibida porque lo que para unos es preferente, para otros es un fastidio y elegirían ver su serie favorita,  y ultima y concluyente,  porque a unos campamentos no se va a ver la tele sino ya no serian campamentos, si no la casa grande de la abuela  atiborrada de mochilas. El padre de uno de estos niños, indignado,  apoyó al nene y denunció el caso. Lamentable.  Es  triste comprobar que fácil se confunde la velocidad con el tocino  y los hay que están dispuestos a hacer  el ridículo hasta estos límites perjudicando con dicha actitud, no a Cataluña ni a sus nacionalistas, si no sus propios hijos.
 Ya se ha consumido la euforia en forma de fuegos artificiales y bramidos  de niñas  a las que como a mí, les importa un rábano el futbol  aunque sean las mejores haciendo de claka. ¡Qué alivio!...
…Extrañamente, hoy, otro español ha ganado por tercera vez el Tour de Francia y ni un petardo, ni un grito de euforia, ni una  mísera señal  de que en este barrio, o mucho más allá de éste rincón,   exista  de verdad el orgullo nacional. Mi enhorabuena a  Alberto Contador.

La veritat crema

La veritat crema. Una crònica del tràgic incendi d´Horta de Sant Joan
Dolors Espinet

Una tarda de juliol de 2009, enmig d’un incendi a l’Horta de Sant Joan, un grup de bombers experimentats va quedar encerclat per les flames sense que poguessin fugir. El balanç no podia ser pitjor: cinc morts (Jaume Arpa, Pau Costa, David Duaigües, Ramon Espinet i Jordi Moré) i un ferit molt greu (Josep Pallàs), amb cremades a bona part del seu cos. El garbí bufava amb força i en poca estona, mentre l’equip tallava arbres a corre-cuita per intentar fer una zona segura que els permetés salvar la vida, el foc els va enxampar. Aquella va ser una jornada tràgica per al Cos de Bombers i per a totes les famílies de les víctimes. A partir de llavors, tràmits judicials i, fins i tot, una comissió d’investigació creada pel Parlament de Catalunya, intenten donar una explicació al que va passar. Dolors Espinet busca respostes al perquè d’aquests desgraciats fets, a la vegada que fa una crida a la reflexió i homenatja els bombers que hi van perdre la vida.
(Una tarde de julio del 2009, en medio de un incendio a l’Horta de Sant Joan, un grupo  de bomberos experimentados quedó atrapado por las llamas sin poder huir. El balance no podía ser peor: cinco muertos (Jaume Arpa, Pau Costa, David Duaigües, Ramon Espinet i Jordi Moré) y un herido muy grave, Josep Pallàs, con quemaduras en todo el cuerpo. El viento de Garbi soplaba con intensidad y en poco tiempo, mientras el equipo talaba arboles a toda prisa para intentar hacerse una zona segura que les permitiera salvar su vida, el fuego los alcanzó. Aquel día fue una jornada trágica para el Cuerpo de Bomberos y para todas las familias de las víctimas. A partir de entonces, trámites judiciales y hasta una comisión de investigación creada por el Parlament de Catalunya, intentan aclarar que pasó. Dolors Espinet busca respuestas al porqué de estos desgraciados hechos, a la vez que hace un llamamiento a la reflexión y hace un homenaje a los bomberos que perdieron su vida en dicho incendio.)

Hace un año y casi nos habíamos olvidado de ello. Ha tenido que ser la hermana de uno de estos bomberos, víctima del incendio, quien aporte más veracidad a la tragedia y más pruebas que indican que muchos de los responsables no estaban en su lugar y otros, políticos,  nos informaron mal, a sabiendas, o por negligencia. Escalofríos al escuchar sus declaraciones en la radio, por varios motivos: El coraje de una mujer, hermana de uno de ellos, que sin haber escrito antes nada, recopila información e investiga lo que, en su caso los mossos, tenían que haber investigado. Escalofríos por volver a escuchar las declaraciones  que hace un año,  los políticos nos dieron en los medios sobre las causas  de aquella tragedia, que con el tiempo han quedado en mentiras o en graves errores. Escalofríos al evidenciar  la valentía de unos (los que tendrían que estar descansados y en paz)   y la cobardía y acatamiento  de otros (los que tendrían que trabajar para que se hiciera justicia) .
A parte de que el titulo de este libro es digno de un sobresaliente, el contenido debería ser estudio obligado en los institutos para conocer las pequeñas realidades que nos envuelven y que protegemos al mismo tiempo. (Mentiras, excusas, negligencias)  La prensa, tiene tanta o más culpa de ello,  y es  que el tiempo que dedican a algunos acontecimientos y tan poco a otros de mucha más envergadura social también provoca temblores. Todos, sin excepción, nos hemos acostumbrado a comer lo que nos tren servido en bandeja y nos estamos olvidando de ir a por la noticia o a perseguirla hasta desintegrarla o verificarla. Unos, para no salpicar sus puestos más o menos establecidos, los otros, para no ahondar en ellos y descubrirnos tan responsables como los demás. La veritat crema (La verdad quema)  podría ser una invitación a las Fallas, pero es un gran título para reflexionar un poco más hasta que nos volvamos tan exigentes que ningún equipo humano nos pueda dejar nunca lo bastante satisfechos  como para olvidarnos de que tras cualquier tragedia estamos todos y antes de ésta, también.

Y hablando de cine...


Me atrevo a recomendar otra peli que aún está en los cines y que intuyo pronto no estará: Dos hermanos, basada en la novela de Sergio Dubcovsky, Villa Laura. ¿Os lo dije, no? Creo que sí, pero bueno, lo repito. Hay cosas que deberíamos ignorar, otras repetir diez veces en el mismo día y otras rechazar, inmediatamente, como algunos e-mails mal intencionados, por ejemplo,  que cuelan entre personas de anchas tragaderas e ingenuo sentir. Así que repito: VEDLA! No os digo donde ni cómo, pero vedla. 

 Dos hermanos (Argentina(2010). Dirección: Daniel Burman. Con Graciela Borges, Antonio Gasalla, Osmar Nuñez, Elena Lucena y Rita Cortese. Guión: Daniel Burman y Sergio Dubcovsky, con la colaboración de Marcelo Birmajer, basado en la novela Villa Laura, de Dubcovsky. Fotografía: Hugo Colace. Música: Nicolás Cota. Edición: Pablo Barbieri. Dirección de arte: Margarita Tambornino. Sonido: Jesica Suárez. Distribuidora: Primer Plano. Duración: 98 minutos. Copias: 64.

¿De que va? Pues eso, de dos hermanos que entrando en la tercera edad y tras la muerte de su madre,  estrechan aún más sus lazos fraternales aún siendo la noche y el día, el blanco y el negro, la cara y cruz nacidas de la misma moneda que ven, transforman  e imaginan su existencia de manera muy disímil  pero no pueden estar mucho tiempo apartados uno del otro. Una película modesta en recursos y muy ambiciosa en evidencias. Una peli que te hace reír, llorar un pelín (muy poco) y  que evita lo que grandes producciones pretenden  tantas veces: Dar alguna especie de lección. Si hay alguna enseñanza en la película,  es la magistral  actuación de los dos protagonistas, y de que de  poca cosa, a veces, se puede extraer mucho.