Caída desde el tercero
Sabes que el mundo no es perfecto como sabes que la decepción implica antes haberse ilusionado en alguna percepción. Sabes que la ilusión lejos de ser realidad es un imperio de delicadas briznas, pero no por saberlo cuando se aleja es como sentirte despierto por un jarro de agua fría. También sabes que el instinto de supervivencia es natural y que ha guiado a todas las especies a lo largo de la historia del planeta. Pero siempre habías confiado en la inteligencia de algunos humanos que se imponía a la emoción irreflexiva, a la que no se distingue de la que debe tener y con la que procede un asno, una alcachofa o el cerdo. Un dia despiertas y descubres que no es así, al menos no es así en el entorno donde has de continuar. Aquí las cosas funcionan como funcionan en el dominio animal, o en el vegetal, pero como dijo Amelie, en un momento de la película, al menos las alcachofas tienen corazón. Hay humanos inteligentes, que son menos reflexivos que un canario y nunca alcanzarán la dignidad de una vaca en la India. Hoy, todo esto viene a la salud del gremio de maestros o del gremio que estimula.a unos cuantos. No hay nada que hoy hubiera podido desengañarte más. Puede haber algo peor que se suceda en las próximas 24 horas, pero no puede haber nada más decepcionante que lo que has leído esta mañana. Esperas, de cualquier manera, que otras voces argumenten lo contrario de lo que indica Miquel Colomer, profesor de secundaria en activo, de Arenys de Mar y autor del libro: Tot el que tinc . Dice, que ha habido en un pasado cercano, avisos de que si no hay suficientes alumnos en promoción se eliminarán grupos (líneas). Dice, que a modo de consigna, chantaje y amenazas se ha hecho, e ignora si seguirá haciéndose, lo que no se debería de haber hecho jamás. Dice, que se trata de aprobar a cuantos más alumnos mejor, aunque tengan un 2, un 3 o un 4. La cuestión es salvar el puesto y no a tu salud, ni a la del chaval o chavala, si no a la de ellos.
Urgen voces contrarias para comprobar que esto no es así, o para despertar a esta realidad que ahora solidifica el aliento, pero cuanto más corto sea el camino para hacerlo, mejor, cuantos menos rodeos menos sufriremos. No quieres esperar mucho más para sacudire de tanta ignorancia . El mundo está despertando, tú y muchos más aún en la inopia. No puede ser.
Relleno de un perfil
Acabo de leer un artículo que utiliza una buena, al menos a mí me lo ha parecido, metáfora para comparar como podemos emplearnos en algo. Ya es casualidad que justo ayer, domingo, estuviera a punto de colgar en el blog un breve escrito en mi perfil que hoy sigue vacio. Concluía el escrito resumiendo lo que significa para mí escribir en el blog insistiendo más que nada, que representa hacer algo informal alejado de rigor y de empeño. La metáfora de la croqueta que ha utilizado el articulista me ha parecido lucida y fácil de comprender incluso para mí, que a menudo me pierdo en ellas. Y acabo de darme cuenta de que mi perfil está vacío porque soy una croqueta sabrosilla, resultona, nutriente incluso, pero desprovista del sabor genuino de lo autentico (se entiende en este negocio). Mi perfil sigue estando vacio porque mis objetivos no son, o han sido, tener un perfil sino más bien perfilar a otros. Si me hubiera aplicado en perfilarme, sin duda lo hubiera conseguido, aunque para perfilarse tienes que tener claro que es posible hacerlo mientras abandonas todo intento que se interponga en el propósito. Que no es una falta de responsabilidad intentar perfilarse, ni mucho menos significa narcisismo. Es, no me cabe ninguna duda, una obligación de todo ser humano que no quiere ser croqueta toda la vida. Mi perfil sigue vacio porque soy consciente de que en este mundo intelectual donde intentamos penetrar algunas croquetas, no interesa a nadie que seas madre, tía, abuela o que hayas trabajado o emprendido algún negocio. Madres, tías, abuelas, comerciantes hay a mansalva, y es algo, serlo, que no aporta ninguna reseña de distinción. Puede significar que aquella persona se haya cargado de paciencia, de templanza y de esperanza pero nada más. Tres palabras hermosas que quizá a ti te digan mucho pero pasadas de moda y sin valor al alza.
No es algo que le interese leer a nadie que indaga en el perfil de alguien´. ¡Soy madre! Bien, ¿Y esto que me dice de ti? Que yo sea madre o no lo sea, que yo sea tía o sobrina, o todo a la vez, no aclara nada a quien rebusca en tu perfil, porque quizá esté interesado en deducir a quien lee para ponerse alerta, para relajarse o para mearse de risa. Soy croqueta, mire usted. Y lo digo con cierta suficiencia ya que es uno de mis alimentos preferidos. Aunque sepa muy bien que serlo supone así mismo un riesgo, ya que de croquetas hay muchas, de acuerdo, pero no es menos verdad que las croquetas también se distinguen entre ellas porque si tienen mucha materia prima sabrás de qué están hechas pero puede que no sean tan orondas y jugosas. Soy croqueta y me rebozo en esperanza, ilusión y ensueño y me relleno de todo excedente. Soy croqueta por desgana, porque ser jamón, pollo o pescado, un día me pareció un logro molesto en el lugar en donde me hallaba. De cualquier manera, y acabo, no hay que abusar de las croquetas, pueden ser un buen aperitivo o un gran manjar para niños y desganados, pero nunca abandonaran su código de adaptación.
En paus (En paz)
Los " internautas" son esa autoproclamada vanguardia neoleninista que cree que internet es su cortijo.
Empiezo “copiando” un artículo de Fernando Savater enlazado al País. Sin él, no vendría lo siguiente. Lo siguiente, viene después de leer dicho artículo y de seguir pensando en él mientras me revolvía con las manos el cabello para desprenderlo del cuero cabelludo al que se aferra siempre tras ocho horas adherido a la almohada, mientras, yo, duermo para poder ver más claro al día siguiente. Puede que alguien después de esto vaya corriendo a leer la opinión de Savater, o puede que ya la haya leído. Quizá ni lo uno ni lo otro. Hace tiempo que voy siguiendo a los defensores de la Ley Sinde y a los que la embisten. Los primeros, autores o intérpretes de más o menos prestigio, se aferran al escamoteo de sus derechos para justificarla. Los segundos, se aferran, o aferramos, al abuso establecido. Como siempre que estamos en un Estado de izquierdas, ganan los de izquierdas. Aunque lo que ganen y nos ganemos, sean amputaciones lentas, reiterativas y particulares a nuestra dignidad. Esto duele. Si estas son perpetradas y razonadas en manos de izquierdosos, duelen mucho más... Nos duele muy mucho, como dice Tolola, porque los que nos hemos entrenado en su arte, y en el arte de curtirnos en el repetido desengaño , y aun así, seguimos “conectados” a corrientes desfavorables, hoy, ante algunas de sus declaraciones cortas de argumentos y falsas porque no dicen lo cierto, nos destrozan toda una vida de complacida frustración . Es por ello, y más, en mi caso, que duele ir a la contra de un Serrat, que ha cantado a Papasseit o a Foix, a la contra de un Sabina que exhuma un pasado bucanero, o a la de la de un Sanz (aunque a este sigo sin entenderle un carajo lo que canta). Duele, pero como dice la canción, resistiremos.
Por eso, y mucho más, he decidido eliminar la música de éste humilde (por poco leído y por menos trabajado) blog. Siempre creí que copiar era un recurso para los que como yo, indocumentados por vocación o por la mala leche de algunos, seguíamos en el intento de aprender y de complacer a otros. Pero, y aunque siga pensando que copiar no es un delito cuando se copia a los sabios , aunque siga pensando que en cada copia nace algo de original y es lo que nos eleva, y que ser copiado es una bendición para el “copiado”, a pesar de todo esto, he dejado de confiarme en sus palabras, en las palabras de los que están ahí al lado, cantando y componiendo a base de escuchar mucho, de copiar bastante y de, en definitiva, trabajar para su beneficio. No es que me parezca mal que lo hagan, solo lamento y lo lamento mucho, que lo hagan, hoy, en contra de todos los términos que han incluido en sus temas que estimulaban, muchas veces, a la insumisión, al inconformismo, a la perrería.
Mírame y no me toques, pero mírame.
Los he leído, los he mirado y los he escuchado. Y ahora que quiero tocarlos...
Para ellos, soy, ahora, quien defiende la “ley del Oeste”, la que roba un chorizo en el supermercado o la que discute una vacuna a un niño africano. No tengo más arma que la de la palabra y la rebeldía. Mi sencilla rebeldía. No voy a promocionarles ni en juegos. Tengo música y letras en mi biblioteca, comprada, para engullirla hasta morir. Resistiré. Y mientras tanto, esperaré el desenlace final, quizá fatal de todo este asunto. La paciencia no me la han dado ellos, autores o artistas, mi paciencia es heredada, por tanto, heredable, sin cánones ni impuestos añadidos.
Hasta que un día el experto artista de la mirada
no tuvo bastante
con palpar la niebla.
Quiso ser menos "Polaroid" y más almohada
Tuvo un mal momento
y rompió las reglas.
no tuvo bastante
con palpar la niebla.
Quiso ser menos "Polaroid" y más almohada
Tuvo un mal momento
y rompió las reglas.
( Joan Barril)
Polifonía
Trazar un punto en mitad del bullicio. Nadie echa en falta lo que no ha estado. Huida por un tiempo porque no existe en lo insurrecto algo que reprochar si no es percibido. Apegos. Impresiones, y ningún orden aporta avenencia, ventaja o tracción. En la cabeza algo está a punto de estallar por culpa del vino, de más vino que espuma frías burbujas, del otro vino y de un postrero coctel que banderillea en la cabeza como un sarpullidlo de abejas necesitadas. El ultimo cigarro insociable. Otro deseo. Ondas. Discordancias. Ganas de entrar y ansias de partir. Apetencia de letras despedidas y malgastadas sobre un blanco mantel. Sed de agua que no regresa cuando ya ha pasado. Somnolencia evaporada en el aire libre de humo y cargado de gérmenes. Incongruencia entre medias verdades. Voces que murmuran. Ecos surgidos de botellas ahora vacías en el suelo. Derroche y duelo de lo innecesario porque siempre pena lo que no hace falta. Vuelta al principio de lo aprendido y nada nuevo cultivado. 12. 2011. 11.55. Descanso. Números. Vals. Disciplina y belleza, juntas, tono de un emblema que sucede cuando todo lo que sucede es un objetivo que ha de acontecer, cuando no hay lugar al descuido. La clave de sol anuncia que un orden no es un castigo, es una disposición alterada para disolver los pecados de labios impuros. Ut queant resonare famuli tuorum laxis fibris. Y dejar en el aire, privado de humo y de bacterias, burbujas que lidian, al fin, purificadas.
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