ítaca


Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Posidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ellas, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

Konstantino Kaváfis/ ella: Hipatia



Desde Francia surge una propuesta





Y es la única cosa que cuenta, es la única cosa que cuenta.


Escucha, El ruido de la vida.
Mira, es el ruido de la magia.

Así como los animales van a beber, sobre estos territorios inmensos.
Nos cruzamos en calles de amor, en coincidencias.
Soñando que el azar, se hace providencia.

Escucha, El ruido de la vida.
Mira, es el ruido de la magia.

Mil modos de morir, un solo modo de ser feliz.
Es la sola cosa que cuenta, es la sola cosa que cuenta.


El día 1 de Febrero, apagar la luz entre las 19.55 y las 20.00 h
me apuesto una bombilla que no seremos capaces




Quizá una de las formas más antiguas de explicar cosas, son los cuentos. Seguro que todos recordamos alguno que nos contó nuestra abuela sentada en la esquina de nuestra cama cuando no podíamos conciliar el sueño una noche que nuestros padres discutían a voces alterando nuestra tranquilidad. O aquella amable profesora que cuando llovía y no podíamos salir a descargar nuestras energías al patio completamente mojado, tenía la genial idea de mantenernos sentados explicándonos uno. De mayores, ya nadie nos cuenta cuentos, al menos de los que nos hacen sentir bien, que son a los que me refiero. No se si aún existe hoy en día la costumbre de explicar cuentos a los niños antes de acostarse. Yo, lo hacía cuando mishijos eran peques, incluso a veces me los inventaba de forma que encajaran con algo que quería que entendieran no a modo de sermón. Hace pocos días, paseando por el centro de Barcelona, entré en una librería y me dirigí a la sección infantil. Quedé sorprendida de la variedad y de la sofisticación de los cuentos que se editan hoy.


Abriendo un cuento de estos, se puede palpar la rugosa textura de la arena o la fina pelambrera de un gato. Se puede escuchar el canto de un joven gallo o el sonido de unos cascabeles . Con un libro de cuentos, hoy, un niño puede extraer un biberón al bebé que aguarda impasible en el interior para investigar qué es, o sacarle el sombrero a un bombero sín que éste se inmute. Igual que casi todo, los cuentos han mejorado visiblemente, pero entre un cuento y un niño siempre tendrá que existir una referencia que los una: una mano, una suave almohada, una mirada, o una cálida voz. Y sobre todo dentro de las páginas de un cuento, debe haber una enseñanza ingeniosa, amable y fantástica, aunque solo sirva para poder dormir tranquilamente.






He invitado de momento a éste sitio, a seis personas. Ayer, una de ellas me preguntaba si quería realmente que participara en el blogg. El, suponía, que sus intervenciones podían ser incómodas para mi o para las posibles personas que participaran aquí. Le respondí que sí, que podía hacerlo libremente. A mi, me han incomodado varias veces y muchos y distintos temas, pero que me incomoden no significa que no me interesen. Ni significa que piense que la incomodidad es negativa. La incomodidad, si es porque aguién por ejemplo, expresa una opinión la cual pone en jaque a la mía, me crea cierta tensión, me invita a informarme mejor o a pensar, incluso me hace salir los colores, cualquiera de éstas cosas buenas para mi excepto la última. Lo que me incomoda es el silencio cuando se tiene mucho que decir. Lo que me pone en guardia, es la incertidumbre de no saber con quién estoy hablando o quién está leyendo mis opiniones u otras y desea participar en ellas y decide no hacerlo porque su imaginación corre más deprisa que su conocimiento. Lo que me perjudica no es una opinión contraria a la mía, ni dos ni tres. Lo que me hará desistir de seguir alimentando éste espacio, es simplemente que se convierta en otro vulgar espacio donde hay más misterios infundados e inútiles que pensamientos o aportaciones. Y desdeluego, lo que me haría desistir sin ningúna duda, sería mi propio aburrimiento.

El sustrato


Un poco antes del comienzo de la primavera, las plantas que crecen en las macetas de mi balcón necesitan una renovación del sustrato, esa tierra que venden en sacos en las floristerías. Pero algunas plantas necesitan una clase de sustrato y otras, otra clase. Es decir, cada planta requiere de un terreno óptimo para que pueda crecer; algunas necesitan más arena, otras más compost, algunas requieren un suelo que guarde mejor la humedad, otras, al revés, quieren un suelo que seque pronto. Si eso se da en las plantas y lo tenemos en cuenta para su buen crecimiento, ¿qué no será con las personas? Vivimos en una época en que el discurso que impera es si quieres, puedes,una especie de voluntarismo necio que impone la voluntad por encima de la prudencia e incluso de la inteligencia. Y así nos va desde el punto de vista social. No todas las plantas crecen en el mismo suelo ni todas las personas pueden hacer de todo. Algunas sirven para trabajos en el que el físico cuente bastante, como puedan ser moverse de un lado para otro, bailar, correr, trabajos que cuenten con un cierto movimiento corporal. Otras personas se sentirán bien en trabajos relacionales, hablando con gente, organizando viajes, en una red de contactos de una punta del mundo a otra. Otras encontrarán su bien-hacer entre los cuidados a los demás en el campo de la salud o de la asistencia. Y también hay otras que necesitan tranquilidad para un trabajo de investigación en el campo que sea, estudio y reflexión. O sencillamente, un trabajo en que se den varias coordenadas, pero en cantidades pequeñas. El sustrato de cada cual es con lo que se viene al mundo. Para que la persona crezca de forma armónica hay que respetar sus coordenadas; no se pueden cambiar, son las que son y no otras, de manera que lo más inteligente que se puede hacer con la educación y el trabajo es potenciar lo que el sustrato de cada uno puede ofrecer y no intentar modificar el resultado de lo que la naturaleza ha creado durante millones de años de modificaciones. Primero porque es inútil, y segundo porque tan sólo la arrogancia humana pretende que crezca una planta en un sustrato que no es el suyo. Cierto que, con el tiempo, se van modificando coordenadas, limando asperezas, se ajustan cuestiones que parecerían no posibles antes, pero ello es con el tiempo, no tan sólo a golpes de voluntad. El tiempo ayuda a re-situarse en otros valores adquiridos y a desprenderse de lo que ya no vale, aunque cada cual tiene sus tiempos y sus ritmos. Para crecer con una cierta armonía no valen consignas, el crecimiento es independiente de la voluntad, se da como se da. La voluntad tiende a forzar situaciones, pero el ritmo personal es tozudo, es como si obedeciese a coordenadas profundas que están lejos de conocerse del todo; se intuyen algunas, pero se desconocen sus raíces y objetivos. Tiendo a creer que los ritmos personales se hallan al servicio del instinto de conservación y que forzarlos significa pisar terreno resbaladizo e inseguro. Parecería que el instinto de conservación tiene sus propios mapas en el inconsciente y que salirse de la ruta de esos mapas supondría un altísimo riesgo para la persona; no sé qué clase de riesgo, pero de cualquier modo, importante para el individuo. Por eso es tan necesario no crear categorías de personalidades, no las hay; la personalidad se va construyendo a medida que se vive y en la medida en que la persona encuentra sus propios límites. Nadie más que ella los puede saber. Yes por eso por lo que en cualquier relación personal debe haber un gran margen de confianza, un margen que asegure que cada uno respetará las peculiaridades del otro, no tolerándolas simplemente, sino aceptándolas como la expresión de una personalidad nacida de un sustrato determinado.

Remei Margarit. La Vanguardia

Historias del querer

Hace días que intento buscar entre argumentos ajenos mi opinión. Ayer, ya sabéis, ocho de doce miembros del tribunal, votaron para que el ex-etarra de Juana, siguiera su condena en prisión ya que según estos, su estado de salud es consecuencia de una decisión personal que ha tomado por negarse a comer. Desdeluego, sino fuera porque de esto, el PP hará una valoración triunfalista sobre su manera de hacer en contra de la del gobierno socialista, me parecería una decisión lógica y coherente la del tribunal. Pero no es tan sencillo. Si muere el susodicho en prisión, tenemos leyenda para años, o mejor dicho leyendistas capaces de convetir a unos cuantos más en seguidores de un profeta y de su profecía. Por otro lado, la justicia española en éste caso argumenta a favor para decidir en éste caso, algo que en éste país aún no es legal: la eutanasia. A ver si nos aclaramos. Mientras unos siguen llamando chantaje a un acto de rebelión por parte de un hombre extremo en sus ideas y extremista en sus actos, otros temerosos de que la muerte de de Juana Chaos les salpique en plena cara, callan. Desde la mismísima prisión, se alza alguna voz de quienes han conocido de cerca a De juana, diciendo que su manera de hacer y pensar ha sido para ellos un obstáculo por su radicalidad, y no se cortan en expresar que les importa un pito, o dos, que muera. Se argumenta también que su condena por amenazas ha sido desproporcionada, tanto como lo fue la rebaja de años de su otra condena por asesinatos mientras fue miembro de la banda armada. ¿ Quién estaba en el gobierno cuando la justicia le rabajó a De Juana tantos años de cárcel ? ¿ O es que la ley de entonces así lo defendía y no hubo más remedio que aplicarla ? En cualquier caso, el tema y cualquier decisión que se tome al respecto, nunca será al gusto de todos. Como siempre, no tengo preguntas lo suficientemente inteligentes para encontrar respuestas clarificadoras que hagan posicionarme con cierta coherencia. Pero, lo que si creo es que mal andamos de héroes en éste país cuando somos capaces de llenar páginas y artículos con personas que no han dedicado a sus " enemigos " ni un solo minuto de sus pensamientos. Que de eso se trata, y no al revés. Porque si pensamos siempre en nuestras causas, en nuestros amigos,en nuestros intereses, en nuestras creencias, nos olvidamos de que existen otras que equivocadas o no, están ahí. Pienso, q hay muchas maneras de defender injusticias, pero pocas para defenderse de uno mismo. El probable suicidio de un preso como de Juana Chaos, es una manera de defenderse a él mismo, no a su tierra ni a sus otros compatriotras. Es un abandono en toda regla, un posicionamiento que no deja grietas en las dudas del por qué, pero tampoco vías en las posibilidades del cómo. Y así, mientras el muere o se mata, otros esperan de los vivos soluciones para vivir por fín en paz. Viva o muera fuera o dentro de prisón, sería todo un detalle que lo hiciera con más humildad, ya que en su tierra, hoy, ya nadie muere de hambruna.