
Poetas
El triunfo de las letras
Estás cansado y no ves bien
algunos te esperaban y no llegaste a tiempo
algunos te esperaban
abrirían sin miedo la puerta
abrirían sin miedo tu corazón
y tú también pero eres torpe
pierdes las señas que te dieron
pierdes el regalo en el viaje
y terminas llorando
en un bar.
Adiós
la intensidad te excede
la altura te da miedo
el sol te aplasta si te encuentra
tal vez tienes razones para huir
para estar aterrado.
Te pegaron mucho
de grande.
El golpe
Antes de que ocurriera
todo era más simple.
Antes de que ocurriera
vivir era más fácil,
el sol era más limpio.
Antes de que ocurriera
el caracol subía la pared.
Cuánto dolor en la pared.
Cuánto dolor en todas partes.
Antes de que ocurriera
yo no sabía nada.
A veces, hay suerte y damos con algo sin buscarlo. Buscando el significado de "monzoniano", he dado con Raúl Gustavo Aguirre, poeta, antólgo y crítico argentino nacido en 1927. Estos poemas y otros corresponden al libro Señales de vida.
Aman_Ceder
Reconozco el atrevimiento por mi parte porque no soy analista política, pero observo desde hace mucho tiempo más que participo en el mundo que rodea la política, así que puede que siga sin entender de política pero al menos creo enterarme de ciertas tendencias que gobiernan en nuestra sociedad antes de qué estas se manifiesten o como en el caso de ayer, silencien su voz para decir con voz clara y contundente algo asi como: ¡No! Y Como vivo y observo en Catalunya, hablaré del único abandono que reconozco, el catalán.
Pujol, Jordi, se fue hace años y con él se llevo un género en el arte de hacer política, muchas veces sin escrúpulos de ningún tipo porque Pujol era la política encarnada en hombre. Y la política era a Pujol como el zapato de cristal a Cenicienta. No había nada en éste Caballero político, absolutamente nada que hiciera sospechar una infidelidad hacia su eterna amante, Catalunya. Y a esta sociedad le gustan las historias de lealtad, a ésta sociedad le gustan las historias de Princesas, Dragones y Caballeros, aunque sea a costa de que en nombre del mismo amor el ferviente Caballero a lomo de su caballo destruya con pasión pero sin compasión a todo rival que pudiera arrebatarle el deleite y la satisfacción de serlo después de él mismo,por muy digno que éste fuera para suplirle. Pero este comportamiento quizá novelesco y estoico pero también castrante y fatuo, tiene un coste cuando el amante se esfuma: Deja viuda a la amante y suspendida para siempre a vivir la pasión en la memoria pero nunca más en la situación. Pujol, hizo escuela, hizo discípulos pero no los formo lo suficiente para ser maestros. A Catalunya se le pueden pasar por alto muchas referencias, muchos intereses ocultos, puede ser generosa, egoísta,ignorante, afable, puede ser incluso cruel , pero nunca se convertirá en la ex-amante desmemoriada, antes se hundirá en el olvido, en el silencio y se irá transformando en una eterna contempladora del amor eterno encarnado en otros , otros, que en nada se le parecen, en nada convienen, en nada se complementan pero que parecen reflejar la idea de imaginar el amor tal y como ella lo sintió y vivió una vez. Catalunya parece muerta ahí dormida esperando un beso. Quizá espera a otro amante y no resucitará hasta el día que todos los amantes que la cortejan hayan entendido la idea que la princesa tiene del amor, una idea que no es más que la de entregarse únicamente a un maestro en el arte de amar. Antes, escogerá ser la bella durmiente que concederse a la mediocridad de unos alumnos eruditos pero poco ejercitados.
Quizá murió para siempre la idea, el amante y la princesa
al filo de lo imposible
Sentir desprecio a la humanidad es sentirse despreciable. No puedes odiar a un colectivo que no conoces sin sentir antes odio hacia ti mismo, como no puedes confiar en ésta multitud abstracta sin antes saberte sólido en tus razonamientos o empresas. Quien arrea contra los hombres siendo un hombre se siente un hombre ruin. La mujer que desconfía de las mujeres se siente traicionera. La vida, la literatura, la política o cualquier expresión que requiera articular un esfuerzo, afecto o un minucioso análisis necesita una motivación, necesita un objeto y un propósito. Necesita un cuerpo y un pecado o la virtud y el cuerpo que lo simboliza. Sino, no hay arte, no hay inspiración, no existe la exaltación ni la creación. Solo hay intereses o beneficio y queda el vacío que acaba haciéndose palpable a pesar de su engañosa transparencia. Sentir el orgullo de ser hombre, sentirse orgullosa de ser mujer, sentir la cercanía del prójimo y tener la valentía de reconocerlo, de distinguirlo y valorarlo en cualquier lugar donde se halle y en cualquier sitio donde puedas descubrirlo.
ayer
- Nací en una familia de clase media barcelonesa; volvimos a vivir en el Eixample después de que mi padre sufriera el exilio republicano tras la guerra.
- Eran ustedes judíos catalanes.
- Soy agnóstico aunque hice la Barmitzvá como buen judío. Por lo demás, mi infancia transcurrió como la de cualquier chaval.
- ¿Sabía hebreo?
- Lo aprendí después en los ulpan, una especie de kibutz, en los que hacíamos inmersión lingüística en hebreo, además de trabajar. Era duro, pero eficaz: hasta que sueñas en hebreo no te sueltan. Fue el modelo que copió la Generalitat después para su inmersión lingüística escolar en catalán.
- ¿Cómo se hizo militar israelí?
- Para poder ser ciudadano israelí. Todo empezó cuando a los 18 años fui de vacaciones a Israel con unos amigos y trabajé en un kibutz. Allí me reencontré con un sueño que todavía existía: una comunidad solidaria y una experiencia de colonización como la de los pioneros americanos.
- Pero siempre con las armas en la mano.
- Eso vino después. Yo iba y venía desde el kibutz a Barcelona para hacer los exámenes y así es como pude acabar Derecho aquí.
- ¿Estudió también en Israel?
- Estudié Historia en la Universidad y al fin me acogí a la ley del Retorno, que garantiza la nacionalidad israelí a cualquier judío que la solicite. Y así me dieron el pasaporte.
- ¿Y las armas?
- Con el pasaporte llega la citación para el servicio militar... ¡Y no era una mili como las que hacían aquí! Aquello era muy duro.
- ¿Y a usted le iba el ardor guerrero?
- No, pero el ejército era y aún es la columna vertebral de la sociedad israelí y yo quería integrarme. Piense que cuando pides un trabajo en Israel, lo primero que revisan es tu hoja de servicio militar: una cobardía o un destino de enchufe pueden marcarte de por vida y, al contrario, una buena carrera puede garantizarte el éxito en los negocios.
- ¿Dónde le destinaron?
- Los psicólogos militares israelíes tienen justa fama de acertar al encajar cada personalidad en una unidad determinada. A mí, tras el durísimo campamento inicial, me enviaron como soldado a una unidad de reconocimiento en el norte.
- Y ha llegado usted hasta coronel.
- En el Tsahal se asciende rápido. Ehud Barak, el ex primer ministro, era general de división a los 43 años. Todos nos jubilamos a los 55. No es raro que un coronel caiga en combate, porque estamos en primera línea.
- ¿Cuánto tiempo estuvo en activo?
- De los 19 a los 33: 12 años seguidos de servicio. Ahora estoy en la reserva activa.
- Supongo que entró en combate.
- En varias guerras y en las dos intifadas.
- ¿Mató a alguien?
- No responderé a esa pregunta.
- ¿Cumplió sus misiones?
- Lo mejor que pude. Un día recuerdo que había estado combatiendo al amanecer y cogí un avión de permiso y por la noche me estaba tomando una horchata en la rambla Catalunya, pero me sentía muy mal...
- A veces el cuerpo vuelve antes que el alma.
- Yo todavía oía los cañonazos en el tráfico de la calle Aragó. Me sentía muy solo entre mis amigos que hablaban de la liga y del Barça cuando yo había estado en combate.
- ¿Por qué volvió?
- Ya tenía 33 años y todos mis compañeros de la facultad tenían buenos trabajos y progresaban. Yo notaba que me quedaba atrás y abandoné el servicio activo para volver a Barcelona y retomar mi vida profesional.
- ¿Encontró trabajo?
- En el sector editorial, en ventas. Fui progresando en el sector hasta que llegué a director comercial de Editorial Salvat.
- ¿Y seguía yendo a la guerra?
- Sólo cuando me movilizaban, porque yo residía fuera. Si vives en Israel cada año, como reservista haces 45 días de mili anual.
- ¿Por qué dejó Salvat?
- Las multinacionales tienen sus dinámicas que yo no siempre entendía. Así que fundé mi propia editorial, Inédita Editores.
- ¿Qué la caracteriza?
- Historia militar amena y rigurosa sin militarismo, ni sectarismos, ni batallitas. Hemos editado, por ejemplo, el último libro del ex primer ministro Villepin sobre los cien días finales de Napoleón.
- ¿Por qué Israel perdió su última guerra?
- El Tsahal ha estado demasiado tiempo haciendo de policía interior y había descuidado Líbano, donde Hizbulah, con la ayuda de Siria e Irán, ha forjado un buen ejército.
- Pero ustedes eran los amos.
- Fallamos en la información precisamente y la movilización también fue un desastre además de que el jefe del estado mayor ya dimitido, el general Dan Halutz, creía la fantasía de ganar una guerra sólo desde el aire. Pero creo que hemos aprendido.
- ¿Por qué no le dan también una oportunidad a la paz?
- Con Shlomo ben Ami y Amos Oz...
- Ambos defendieron la paz en la contra.
-... Creo que, por ahora, deberíamos empezar por intentar cohabitar sin violencia para que tal vez nuestros hijos puedan convivir algún día. El problema es que los árabes sólo tienen la guerra o la miseria y les es fácil escoger las armas, pero Israel es un país cansado de guerras. Los israelíes preferirían la discoteca y la pizzería, créame, pero ahora mismo nos están lanzando cohetes desde Gaza...
- ¿Usted prepara de nuevo su uniforme?
- Me temo que otra vez este verano seremos movilizados. Y, créame, yo sería mucho más feliz si pudiera seguir con mis libros.
