Algo rebosa en Barcelona

 


El Ayuntamiento de Barcelona crea una normativa para que los bares de la ciudad acondicionen sus lavabos para que entre libremente todo aquel que le obligue la necesidad. Todo ello bendecido por las FAVB (Federación de asociaciones de vecinos-as de Barcelona) . Me cuestiono si las FAVB se han ofrecido a limpiarlos a diario en justa correspondencia. Primero fue la ley anti-tabaco quien obligó al sector a hacer unas obras para que en dichos establecimientos hubiera zona de fumadores y zona de no fumadores. Las obras duraron poco mas de un año porque otra normativa tumbó la anterior. Imagino que muchos aun están pagando aquellas obras que acabaron en humo. Ahora, se inventan otra salida y es que los bares de Barcelona han de adecuarse para que todo aquel que quiera pueda entrar libremente y salir más libre, todavía, de su local sin necesidad de consumir. He visitado algunas ciudades de Europa, las suficientes para decir que en ninguna hay acceso a lavabos públicos gratis. El problema es que en Barcelona no existen los lavabos públicos porque alguien tuvo la audaz idea de destruirlos, como no existía el tranvía después de que lo retirasen y amagasen sus vías bajo cemento. Barcelona cayó en manos de los que les estorba a la vista todo aquello que sea ordinario olvidándose que lo más inelegante es falsear la realidad. Ahora, las mentes melindrosas pretenden convertir todo esto en responsabilidad de quien paga IBI anualmente, tasas para el retiro de basuras, tasas para tener terrazas en la calle, gastos de la comunidad a la que pertenece, etc. El asunto de las obras para acondicionamiento de zona de fumadores acabó en un espeso humo pero esta nueva normativa huele a tufo antes de empezar. Nada más que añadir. Bueno, si. Propongo que, al menos en Ciutat Vella y en barrio de la Ribera, se abra el Palau de la Generalitat, el Ajuntament y el Parlament a todo aquel que necesite una evacuación de urgencia. Al fin y al cabo, 3 magníficos edificios que mantenemos limpios entre todos.

Gobernar no es influir


Entre otras muchas cosas que dice y pretende influir el actual Gobierno, destaco lo que el ministro Wert ha declarado sobre la enseñanza en Catalunya. Una, porque es un tema que me motiva, dos, porque en sus declaraciones no hay ninguna intención de rectificar el presente, pero hay una clara voluntad de mermar en el futuro.
Las declaraciones de Mayor Oreja no es que las considere menos esperpénticas, solo que se definen por si mismas.

"Wert ve evidencias que vinculan el independentismo con el rumbo del sistema educativo."

Lo puedes leer en cualquier medio digital o en papel. Pero lo que no puedes leer pero si saber, si quieres, es que el voto independentista crece, curiosamente, en un tramo de edad que supera los 50 y sigue menguando la intención de voto, en general, entre los mas jóvenes. Para contradecir al ministro solo recordar que los que ahora hacen crecer la lista del independentismo han sido educados en tiempos de dictadura. Muchos de ellos ex-emigrantes que dejaron de serlo el día que pudiendo elegir entre volver y quedarse en Catalunya  decidieron lo segundo:


Llega un momento que NO todo vale. Y no vale excusarse en inventos, ni calumnias ni decrépitos alegatos para esconderse ante la evidencia. Y si lo que pretenden es conseguir adeptos a base de regalarles los oídos, tendrían que saber que al mismo tiempo conseguirán resistentes.
En Catalunya se ha hecho cosas bien ademas de algunas de mal. Entre estas se ha sostenido serenamente la manera de compaginar los dos idiomas usados en su confín. En Catalunya no existe el bilingüismo porque el castellano se impone en todas partes menos en una: la enseñanza. A esto se le llama diglosia. Gracias a que en La Enseñanza esto no se da, nuestros hijos han aprendido un digno catalán escrito y cualquier niño o niña puede aprender desde temprana edad a usar el catalán o entenderlo sin traumas ni prejuicios. En cambio una servidora, puede toparse aún hoy en Tráfico, en cualquier lugar, con alguien que no quiera entenderle ni atenderle en catalán.  El castellano, ademas de aprenderlo en la escuela lo aprenden de manera natural en la calle, en casa, y en los medios de comunicación. Para los que en estos momentos puedan pensar que el catalán no es útil, que los hay, les digo que es su percepción y no un hecho, pero es que ademas, suponiendo que así fuera, este argumento se desmorona por la misma grieta que defendiera el estudio de la poesía como inútil. Aprender nunca está de más a pesar de los que han intentado hacerlo creer.

Para acabar, repetir lo que no es solo una percepción si no pura lógica:
Cada vez que algún miembro de este partido abre la boca consigue un independentista más. Podría pensarse que esta es la intención al ritmo que tiene y mantienen hasta el momento.  Pero creo que la explicación es bastante mas sencilla: Son la Involución. Y una pretendida involución es capaz de levantar a los traseros mas torpes, a los más cómodos, incluso a los que imaginaban no tenerse que levantar nunca más por tales motivos.







¿Que quieren esta gente?



No hay que ser muy listo para reconocer que la manifestación de Barcelona es una clara muestra del cabreo general de una sociedad ninguneada desde distintos frentes, que ha generado reacciones de todo tipo, algunas difíciles de comprender, y que más vale ignorar, pero más que lógicas y esperadas. Esta vez, por mucho que algunos medios de prensa intenten colar a la opinión que esta marcha del 11S fue el resultado de un adoctrinamiento de la clase política a los ciudadanos, puedo asegurar, a todo aquel que quiera escuchar, que ha sido todo lo contrario. Nunca el partido de CIU se ha sentido cómodo con el sentir independentista. La prueba de ello, es que antes de pasar a la oposición para dar paso al gobierno del Tripartit, CIU gobernó 22 años en Catalunya y no protagonizó ningún acontecimiento similar. De acuerdo, eran otras épocas, habían otras circunstancias, sobraba ilusión y confianza aunque no estuvieras identificado con el Govern de entonces. Ahora es muy distinto: Por fin nos estamos dando cuenta, los ciudadanos con limitados derechos e interminables obligaciones, que la política se ha convertido en una profesión y esto implica unos intereses propios de los mismos partidos que se doblegan ante intereses mayores para seguir existiendo, y de individualidades sin control que intentan hacerse un futuro placido de la manera mas rápida posible. No tendría que ser así pero los hechos no nos dan otra expectativa de la realidad. Así pues, debido a que los ciudadanos hemos madurado a un ritmo mucho más rápido que lo ha hecho nuestra clase dirigente, lo lógico es que ante la impasible evolución de estos, la decepción y cabreo de los ciudadanos se manifieste y crezca. Barcelona ha vuelto a expresarlo. Los motivos, son complicados de interpretar, pero para que se comprenda, creo que había un motivo distinto por cada manifestante que asistió a la marcha, pero había un mismo fondo: ¡Basta! Lo que si era unánime era el sentir de descontento, de desconfianza y el deseo de plantar cara. 

¿Plantar cara a que? Plantar cara a la política mediocre que utiliza a Catalunya repetida y descaradamente para hacerse con mas incondicionales a base de mentiras, provocaciones y declaraciones impropias. Plantar cara a los políticos de casa que no han sabido racionalizar los esfuerzos de su gente y que en muchos aspectos se han olvidado para que los habían votado. Plantar cara a la continua manipulación de una realidad que no conviene ser expuesta a los que tendrían que contarla. Plantar cara a políticas propias y foráneas, mas doblegadas a los intereses de grandes empresas y monopolios que a sus ciudadanos. Plantar cara a una impresentable ascenso de casos de corrupción protagonizados por representantes políticos que no se resolverán, o lo harán desde una coyuntura muy distinta a la que nos rige al resto de ciudadanos . Plantar cara al aumento de parados y cierre de pequeñas y medianas empresas por falta de ayudas que se han dilapidado en amiguismos y chanchullos varios alejados de la intención de ser re-invertidos. Plantar cara a una insoportable diferencia entre lo generado y lo revertido. Puedo seguir pero creo que no hace falta.

Hoy Catalunya está a la expectativa y alerta, mucho más de lo que estaba ayer. Esta a la expectativa de sus propios representantes; a la expectativa de políticas y soluciones de alto calado democrático; a la expectativa de cambios profundos que repercutan en la sociedad. Catalunya ha dicho básicamente: “Si vosotros no os movéis lo hacemos nosotros.” “Si no somos capaces de comunicarnos rompamos”. “Si no hay confianza  ni complicidad no hay futuro”.

Si muchos españoles hicieran un esfuerzo de empatía para entender los motivos que han ido generando la marcha del 11S, estarían más cerca de los manifestantes de lo que piensan. No para apoyar su separación, si no para descifrar en consecuencia los motivos que han hecho aumentar dicho anhelo. Urge comprender el fondo y el calado de esta solicitud, no por los catalanes, si no para engrandecer el amor propio. Y porque tanto en una Catalunya integrada como en una separada, los intereses que nos estimulan y los deberes que nos doblegan son y serán mayoritariamente coincidentes.

Perquè bufa el vent

 
M'agrada un dibuix que l'Otger Miralles ha penjat al bloc que visito sovint. Jo també estic en aquesta barca. Ex vot. Fa anys que navego entre la mar i la terra,  per esvair els ritmes terrenals que no puc suportar, i que comencen a ser molts i freqüents. Potser també soc filla de mala gent, contrabandistes o pirates, potser no, i n'era de pagesos sorruts i el lloc petit que em correspon no em convenç del tot. La cosa es que intento allunyar-me tan com puc dels tancats de terra en dins que mengen molt i deixen poc menjar.  I sempre mirant enlaire per si de cas i trobo alguna cosa que trepitjant ferm no es pugui trobar.  Rumiar i somiar. Amen o Anem. Questa es la qüestió.



  Hay algo más descorazonador que observar desde la distancia quemar una zona maravillosa, más azaroso que ver casas arder, animales huir y llamas expandirse. Hay algo que sobrevuela al hecho, al miedo, a la situación desesperada. Son algunos ojos que miran sin ver, desde otra distancia y a través de un humo suficiente espeso para no ver más allá del mismo humo, y de un fuego suficientemente virulento para fijar su atención en él y lo que arrasa. Son los ojos aciagos y fisgones que aprovechan cualquier circunstancia para descargar su odio en el mismo drama. No hay nada más desolador que ser espectador de la magnitud de la tragedia y al mismo tiempo serlo de la diáspora de la tragedia. A cambio, más por encima de todo esto y muy cerca de la tragedia, hay gestos que extinguen al fuego y a la vozarra.

EN nombre de la Cosa sin nombre.

artículo de Guillem Martínez. El País. Catalunya 12-01-2012:

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/07/12/catalunya/1342118895_272258.html


Puede que alguien lo lea y se quede indiferente por estar muy lejos de los 65, por no tener ni haber tenido un padre o una madre que haya llegado a los 80, o 90, sin haber cotizado y sin un duro de más en la cuenta. O simplemente porque no pueda creerse la “Cosa” de tanta desfachatez que contiene. El caso es que ahí está el artículo, para leerlo, para meditarlo, para pasarlo, para comprobarlo o para negarlo, si cabe. A mi me ha sacudido de cerca. No existen ya como “problema” mi padre y mi madre. Él, cotizó siempre. Ella nunca salvo en la época de guerra, en una fábrica. Los dos, no consiguieron reunir más de 4.000 euros en su cuenta bancaria, ni cuando estaban juntos, ni después. Pudieron los dos, permitirse, al menos, el último despilfarro de su paso por estos lares: Su entierro. Ella, gracias a la pensión que cobró al quedarse viuda (alrededor de 500€), junto a la ayuda económica de los hijos, vivió dignamente hasta morir. Puedo imaginarme como hubiera sido la ultima etapa de su vida si “la cosa” hubiera coincidido con ella. Y la nuestra. También soy capaz de imaginar, porque la he conocido, la situación actual de muchas personas de su quinta, pero sin hijos, o con hijos “ausentes”, o que también dependen de ayudas para sobrevivir. El nombre de la cosa podría ser cualquiera, pero a mi solo se me ocurre uno: Desvergüenza.