Cues i obstacles


Es la cua d'un CAP de la Creu Roja. Falten deu persones per aconseguir l'objectiu. Aquesta dada, vol dir, un temps d'espera d'un hora, com a mínim. Precarietat en tota l'extensió de la paraula, i també resignació. Tothom, sembla conforme per tenir que esperar si a la fi de l'espera ve el desitjat present. Tothom, no, quasi be tothom. Aquesta espera es, necessàriament, insuportable. No surt a compte resistir cues per comprar una entrada a cap museu, ni per un llaminer postre, ni per anar al cinema, ni per anar a qualsevol altre lloc. Si per tu fos, ni per medecines. Cues i plantades, no hi son com a símbol de progres, mes aviat, recorden temps de misèria i mancances . Invocar a la paciència, no en queda un altre, però, anar pensant on deixar-la anar quant surtis d'aquesta cua. Ser, la mosca collonera per defecte, quant alguna cosa o algú et prengui temps, et desestabilitzi el dia o et foti els cales. Paciència si, resignació, la justa. Mira el que passa quant hi ha una paciència absoluta, passa que una dona gran esta a punt de desmaiar-se perquè porta mes de mitja hora esperant el condemnat bus, 10, sota un sol de justícia . Mentre la paciència s'insta.la a fons, els encomanats de distribuir el trafic, l'ordre i els transports públics, et demanen que plantis una flor virtual perquè així els ajudaràs a reduir emissions de CO2, i ens obliguen a circular en menys de 35 kilòmetres, des de la Ronda fins la A-7, a 40/50/60/80/100, un altre vegada a 60. Conte! Ara, ja pots anar a 80, a 100; per fi a 120! Ja, estas arribant gairabé...Si no assoleixes l'objectiu, ven aviat t'arriba una notificació oficial del cost de la teva inadaptabilitat. Paciència? Que visqui el C02!, doncs. I no facis cas dels qui et demanen ajuda mentrestant ells no t'ajudin perquè puguis ajudar.los.


Si el talento te impide ser feliz, pásalo

Que sepas, que no habrás, verdaderamente progresado, hasta que no hayas perdido completamente el deseo de demostrar que tienes talento” (Jules Renard)

Otra frase para el recuerdo, ¡grande, grande, grande!

Y, después de leer dicha frase, ¿con qué ánimo, una, empieza a escribir nada? Pues se intenta, olvidando desear nada y centrándote en lo que vas a decir…

Dicha frase no iba dirigida, esta mañana, a ningún escritor, compositor o artista. Es una frase que M.Colomer, utiliza para hacer reflexionar a un ex político, o a sus admiradores, que aunque pasó siendo un gran político, durante los primeros años de su gobierno, ahora, no cesa, con sus puyas, de lanzar mensajes subliminales que castran el hacer de otros. ¡Ya sabemos que poseíste talento, como también sabemos que lo desechaste en la segunda parte de tu mandato, pero, y además, deja que los de ahora nos demuestren que lo tienen o se ahoguen en su propia mugre, y nosotros con ellos! O sea, cállate ya. Hablas del señor, Jordi Pujol, evidentemente. El mismo señor que pactó con la derecha y que apartó de sus filas a todos los que demostraron, dócilmente, que tenían el talento que, posiblemente, celaría al suyo. No se trata de eso, no. Ni tampoco se trata de recordarnos una y otra vez que es inviable la independencia. Se trata, en política, del buen hacer y de pasar la antorcha, sin prejuicios, al que ha de relevarte. Y una vez retirado, si quieres, escribe tus memorias o disfruta de tus nietos, pero, nunca te entrometas en el trabajo de tus sucesores. Los que dejaste pasar, claro, a los otros, ya sabemos que los relegaste hace tiempo. ¡Se feliz!

Vuelvo a Jules Renard. Francia, (1864-1910) Vivió poco, pero escribió mucho, novelas y teatro. Hay cantidad de frases suyas en la red, algunas maravillosas. Pero, encuentro uno de sus más reconocidos libros, Poil de carotte (Pelo de zanahoria). Un libro, en el que Jules, plasmó imágenes de su propia infancia, llena de desilusiones y humillaciones. A pesar de que el mundo se olvida de Pelo, Pelo, demostrará al mundo hasta donde es capaz de llegar….

“Salta de su cama de buena mañana y sólo parte si su mente está clara, su corazón puro y su cuerpo ligero cual prenda estival. No lleva consigo provisión alguna. Beberá aire fresco por el camino y aspirará los olores saludables. Los ojos le sirven de red en la que caen presas las imágenes. …/… Se adentra en el bosque. Él mismo ignoraba que poseyera tan delicados sentidos. Al cabo de poco, impregnado de perfumes, no se le escapa ningún rumor, por sordo que éste sea, y para comunicarse con los árboles sus nervios se enzarzan con las nervaduras de las hojas “

Formas, talantes, y supuestos




No voy a describirlo, no quiero dar pistas que no poseo ni falsas ideas. Es una visión de Valle, de cómo nos ha contemplado y representado en objetos conviviendo en una misma estancia. Todo, excepto uno, cabría dentro de una habitación de cualquier casa. O puede que también quepa, aunque no acabo de saber donde conectarlo. Puede que nada armonice, y todo esté para pasar el rato. En cualquier caso, están todos en un mismo cuadro y comparten el mismo bastidor y la mano que los ha interpretado. Ya sabéis, no falta nadie, según la creadora.

¡Gracias a Valle, por su decidida y hábil aportación!

Redundando

Un poco abrumada, por haber apoyado algo que, seguramente, no acabo de comprender, aunque me haya fascinado, por temor a haber respaldado tan a la ligera una frase sobre el concepto de la estética, me informo cuando tengo tiempo, un poco más tarde, para ver si he metido la pata hasta el fondo defendiendo una afirmación que de satisfacción casi me arranca de la silla cuando la leí, y leo, que la estética, como término, fue puesto en circulación en 1753 por un filósofo alemán, Baumgarten, y que es una rama de la filosofía muy discutida y estudiada por grandes pensadores: Didot, Kant, Heidegger, mucho antes lo hizo Platón... Y otros. Apunta, que ha de ser encuadrada más en la psicología que en el arte… Leo, leo, hasta llegar donde se habla de lo contrario y doy con los defensores de la antiestética, representado por otros muchos, pero me detengo en la prestigiosa escritura de Allan Poe. El escritor, con sus escenas de pánico, o inmundas, es capaz de hacer sentir a quién lee, rechazo, representa otro tipo de arte porque es capaz de hacer imaginar por sí mismo al lector, sin necesidad de recurrir a lo bello, a lo estético, y sí, a través de lo repugnante, de lo feo y espantoso. Deduzco, pues, que lo antiestético, si puede ser digno cuando provoca, no cuando aburre. Poder, al fin y al cabo, que no tienen la calza corta, las chanclas ni el chándal, a pesar de haberse establecido impunemente. Su único poder consta en afligir la imaginación de quienes los observan, de constituir un gris y sórdido paisaje, desaliñado, carente de fantasía que no exalta nada. Concluyendo, que no vale todo cuando no es apropiado para quien mira, huele o escucha. Aunque sea con un guiñapo de vivos colores y péndolas por sombrero, aunque sea con gotas de Varón Dandi, aunque sea a base de decir patochadas con ton y son, deberíamos estimularla o, como mínimo, ambicionarla.
¿Deseas que te amen?
No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.
Así, en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor... un sencillo deber.
Allan Poe

Petardeo

Sobre las mesas de la prensa y opinión, empieza a servirse el tema de los petardos. Hace años que podrían haber expresado abiertamente que el sonido de los petardos es, decadente. Como es, igualmente indigno, ir por Barcelona en chanclas, en pareo, o en pantalón corto. De haber salido este debate hace años, nos hubiéramos ahorrado incendios, accidentes, y agresiones al oído innecesarios, porque al cabo de un tiempo de empezar a escucharse un tema, éste gobierno catalán, se pone en marcha para confeccionar una ley que prohíba cualquier cosa. Son los reyes, en esto. El sonido de una explosión es irritante y decadente, si. Decía el sabio profesor, hace poco, que la estética es una ética superior, y no todo vale. Y aunque suene muy frívola y rimbombante, me solidarizo con dicha opinión. Una cosa es celebrar en un día determinado, una fiesta con fuegos artificiales y algún que otro petardo, otra muy distinta, es aguantar dos semanas o más el sonido de estos horripilantes artilugios de pólvora sonando bajo tu ventana sin cesar de siete a diez, o, de diez a doce cada día. ¿Recuerdas alguna verbena lluviosa? Yo, no. Hoy, sonarán hasta el amanecer. Y el colmo, es que miras fuera para ver si hay un ejército de niños desatando sus hormonas y perturbando las tuyas, o solo se trata de unos cuantos, y observas a tres o cuatro que ni tan solo son de este barrio. Lógico. Sus padres, les dan dinero, o les compran la artillería en cuestión, con la condición de que se alejen un rato de su casa y vecindad y vayan a golpear los tímpanos de otros. Los petardos, son decadentes y algunos padres muy truhanes. De la noche de hoy, solo vale la pena salvaguardar las hogueras que prohibieron, la coca, las coloridas guirnaldas, la cena al fresco y una canción de Serrat. Vamos, prácticamente todo.


Bona nit de Sant Joan!

Curiosidades de una saga

Francesc Sala i Ferrer, funda en 1861, Can Sala, primera firma exportadora de vinos en Sant Sadurni d’Anoia (Barcelona). Joan Sala Tubella, su hijo, siguió con el negocio de su padre. Años después, la hija de éste, Dolors Sala Viver, contrae matrimonio con Pere Ferrer i Bosch y juntos emprenden un poco más adelante, en 1914, el negocio del cava. Se da la circunstancia que Pere Ferrer era hijo de la Freixeneda, una finca del siglo XIII situada también en el Alt Penedés. Cuenta, en una entrevista uno de los nietos de ambos, J. Lluis Bonet, que juntos se lanzaron en esta aventura hasta que la guerra civil española truncó el negocio al colectivizarlo. Pero, su abuela, Dolors Sala, entiende más de vinos que su propio abuelo y una vez superados aquellos años y la muerte de su marido, reemprende el negocio reforzando la exportación con la ayuda de su hijo Josep Ferrer, hasta que en 1941, aparece el que con el tiempo se convertiría en uno de los productos más famosos de la firma, el cava Carta Nevada. Hasta aquí, todo es historia que se puede encontrar mejor o peor explicada en cualquier hemeroteca, pero, hay detalles curiosos en la historia de este negocio familiar. Por ejemplo, la historia del primer icono del cava que tumbó al primero y la razón: Un niño con una botella bajo el brazo . (Hoy, prohibirían esta imagen) .
Explica , J.Lluis , que su abuelo allá por los años veinte utilizó como icono para uno de sus primeros cavas (entonces champagne) ,la imagen de una despampanante bailarina semi-desnuda rodeando la botella . Su mujer, Dolors, no le agradó nada aquella imagen y sugirió a su esposo, bastante molesta, que por ahí no siguiera. Al poco tiempo, cómo respuesta al enfado de su esposa, Pere Ferrer, después de regresar de uno de sus viajes, propuso la imagen de un niño abrazado a la botella . Esta fue la imagen que acompañó a la marca durante muchos años y relevó a la sensual mujer. Nos cuenta,también, la historia del nacimiento de la célebre burbuja de Freixenet que nada tiene que ver con la idea de un publicista.
Estaban reunidos con varios amigos en una de las cenas que la familia celebraba de vez en cuando. Era el año, 1970. Uno de aquellos amigos, era Néstor Luján , conocido escritor y gran conversador- explica- y entre otras cosas, se habla de cómo enfocar el anuncio de la próxima campaña de Navidad. Otro de los amigos que hay en aquella cena es, Leopoldo Pomés , reputado realizador al que no le parece bien la propuesta que J. Lluis lanza , entre cafés y copas, porque que intenta recuperar la imagen del niño que descubrió su abuelo muchos años atrás. –Son otros tiempos- espeta, Pomés. Es después de muchas más copas y risas, que Néstor Luján, se levanta de la mesa y bajo el efecto del cava y de algo más, empieza a saltar por la sala cantando: ¡Soy una burbuja, soy una burbuja! Y he aquí, cómo nos ha llegado el conocido anuncio: de una cena de amigos, de la feliz embriaguez de un reconocido escritor y de la posterior tarea de Pomés.

Anna, sigue aqui







Decía, alguien que lo conoció, que era un hombre sencillo, austero e indomable.


- Lo había llevado a cenar al Maxim's de Paris, y aunque le divertía la situación, seguía con su sencilla tortilla y su agua para beber- Hace mucho tiempo que su mujer, es la que conduce su obra y seguirá haciéndolo. Anna, es una británica aventurera que muy pronto escapó de Essex, su pueblo natal, para ir a la India a finalizar sus estudios. En el año 1970, se unieron por amor y por amor a una causa.

Conocí a un hombre parecido, pero, con una causa muy distinta a la de Vicenç Ferrer. Su causa, mucho menos ambiciosa, era su potestad y su familia. Todo lo que hizo y no hacía, era porque no quería hacer otra cosa. Seguía comiendo una monda tortilla en el mejor de los restaurantes del Maresme. Seguía calculando las cuentas de otros , por amor a los números. Seguía hablando en voz baja porque no soportaba el escándalo. Seguía fumándose un solo cigarrillo después del desayuno, de la comida y la cena . Seguía dando gracias a su suerte y no malgastándola innecesariamente. Alcanzó gran parte de lo que fue su causa antes de morir, pero, no completamente. El resto, dinero y costes, se lo dejó a sus herederos que ahora, andan cada uno por su lado salvo en contadas ocasiones. En la vida, para perseguir una causa, no solo es necesaria la voluntad, también hace falta la inteligencia y la paciencia. La suerte, puede acompañarnos o no, y puede ser el peso que incline la balanza al éxito o, a la resignación y al abandono. Anna, fue el péndulo, un péndulo tan tenaz como la causa que la unió a Vicenç y que inclinó el peso hacía el éxito de una causa noble. Y sigue la suerte.